PAULA PÉREZ / SANTIAGO
La Consellería de Medio Ambiente se propone enterrar en vertederos controlados hasta un tercio de la basura que se genere en Galicia de aquí a 2017. Se trata de residuos que no tienen posibilidad de ser tratados o eliminados en ningún tipo de instalación. En la actualidad aproximadamente la mitad de los deshechos urbanos ya terminan almacenados bajo tierra. De hecho, la falta de capacidad de Sogama había obligado a abrir en la localidad coruñesa de Areosa un vertedero a donde cada año van a parar en torno a 342.000 toneladas de desperdicios. Sin embargo, este depósito está ya colapsado, por lo que la Xunta ha decidido ampliarlo, al tiempo que se plantea abrir otros dos vertederos más en Lugo y Ourense.
Ésa es la previsión que contempla el Plan de Gestión de Residuos Urbanos de Galicia para la próxima década. La filosofía es reducir la incineración de la basura, que actualmente se realiza en Sogama, y apostar por otros procesos como el compostaje y la metanización -método por el que se extrae gas metano de los residuos-. Sin embargo, existe un porcentaje de deshechos que no sirven para el reciclaje y tampoco para su aprovechamiento energético. "Los vertederos controlados son instalaciones necesarias para poder dar un destino final a estos residuos", defiende el documento elaborado por Medio Ambiente.
La intención de la Xunta es reducir al mínimo el volumen de vertidos y conseguir que la mayor parte de la basura que termine en estos depósitos sea sometida a un tratamiento previo.
En cualquier caso, Medio Ambiente no sólo está dispuesta a mantener el vertedero de Areosa en funcionamiento sino que advierte que "debe emprenderse rápidamente su ampliación dado su estado de colmatación".
A mayores la Xunta defiende la conveniencia de buscar ubicación para nuevos vertederos. Su idea es que los futuros complejos de tratamiento que se crearán en Ourense y Lugo dispongan de su propio depósito para enterrar basura. Aunque sólo es un propuesta, Medio Ambiente considera que esto sería lo "preferible". Se mantendrán también los pequeños vertederos que hay asociados a las plantas de Nostián y Barbanza.
En total el Plan de Residuos contempla que en 2017 el volumen de vertidos ascienda a 350.000 toneladas al año, cifra inferior a las 550.000 actuales.