A.RUBINOS / VIGO
Un edificio singular, flexible, adaptado a las particularidades de la parcela y con una forma que nace de su entorno, unido a una plaza pública para el uso y disfrute de los vecinos. Así definen los arquitectos Jesús Irisarri y Guadalupe Piñera las características principales de la futura sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia en Vigo, ubicada en el solar de El Pueblo Gallego, junto a la Porta do Sol.
Y singular también la obra porque cuenta, como muy pocas en Galicia, con un director de Promoción, Carlos de la Torre, que se encarga de solucionar problemas, de gestionar todos los trámites y organizar una obra que comenzó en junio de 2007 tras 22 años de espera y que estará acabada el próximo mes de diciembre. “Será un punto de referencia en Vigo. El edificio generará conversaciones y, además, una plaza pública en el centro no se crea todos los días”, razona De la Torre.
Con cuatro alturas y forma irregular, el inmueble irá revestido de policarbonato (una especie de plástico resistente) y cristal. Mucha luz y con una estructura que genera diagonales cruzadas para enlazar espacios en un interior que dispondrá de zonas “colchón”. “Son lugares comunes donde se ubicarán equipamientos generales y lugares de descanso”, apunta Piñera. Y los tres técnicos destacan su aspecto bioclimático. “Tiene dos fachadas con un espacio de 80 centímetros entre ellas. En invierno, recogerá el calor del sol para usarlo como calefacción, y en verano servirá como ventilación”, explican.
Investigación
Con entradas por el frente de la plaza y desde la calle Príncipe, también en diagonal, el edificio ha sido concebido desde la experimentación. “Al ser la casa de los arquitectos, el edificio está obligado a ser un lugar de investigación”, señala Irisarri, quien reconoce que el inmueble “probablemente generará debate”. “Pero todos los edificios fueron contemporáneos en su momento, hasta la Catedral de Santiago”, puntualiza Guadalupe Piñera.
Además de oficinas, la sede contará con espacios para biblioteca, exposiciones o conferencias. A ellos se une la plaza pública, de 1.900 metros cuadrados, que también se adapta a la topografía desnivelada de la zona. Y un detalle muy especial: una parte de este espacio se pavimentará con las piedras del antiguo edificio de El Pueblo Gallego. “Depositamos la memoria del lugar en los caminos”, concluye Irisarri.