REDACCIÓN / AROUSA
El conflicto de los bateeiros gallegos se alarga. Las posturas de los partidarios y de los detractores de la Plataforma de Distribución de Mejillón Gallego (Pladimega) son, hasta ahora, irreconciliables, pese a la mediación de la administración autonómica, a través de las consellería de Pesca.
El sector transformador (cocederos y conserveras) se niega a aceptar las "imposiciones y condiciones" de la nueva central de ventas, al tiempo que rechaza las recomendaciones de Pesca de empezar a comprar el producto a la plataforma. Y, de hecho, anunció que hoy, junto a asociaciones de bateeiros críticas con la central, volverán al muelle para seguir descargando. Está previsto que lo hagan en Vilanova, donde se vivieron los disturbios el pasado martes. Lo harán, avisan, si reciben protección policial y, sobre todo, si son capaces de encontrar transportistas dispuestos a trasladar la mercancía descargada y, por lo tanto, a desafiar a los piquetes que hagan acto de presencia. "Ese es el gran problema. Tras los incidentes en Vilanova el martes, los camioneros temen volver al muelle porque no quieren ser agredidos", indicó Serafín Santórum, presidente de la Asociación Gallega de Cocederos.
Las disputas en el sector de los bateeiros y la disposición de los cocederos a volver hoy al trabajo de la mano de Federación de Asociaciones de Arousa y Norte son dos de las conclusiones que pueden extraerse de las reuniones convocadas ayer por la Consellería de Pesca con las partes implicadas en el conflicto (cocederos, depuradores y mejilloneros), en un intento casi desesperado por apaciguar los ánimos y lograr un reabastecimiento del mercado que ponga fin a los enfrentamientos en los muelles.
La central de ventas única anunció que mantendrá la convocatoria de paro indefinido en la actividad mejillonera "hasta conseguir un reparto equitativo de la producción por batea", pues la plataforma insiste en que éste es "el sistema más justo". La idea de la central es repartir los pedidos entre asociaciones productoras dependiendo del número de bateas que tenga cada una de ellas, pero se rechaza establecer un sistema de distribución en base a tres "ruedas" o calidades de producto "porque supondría triplicar las ventas del que más tiene a costa de los bateeiros más pobres, que sólo disponen de un tipo de mejillón".
En la reunión de productores, la consellería recibió el plantón de Asociación Virxe do Rosario y Federación de Arousa y Norte, las dos entidades que se han convertido, junto a Cons de Udra, en principales detractores de la nueva central de ventas, pedidos y distribución de molusco. Aquellos han reiterado a lo largo del día que se niegan de maneras rotunda a formar parte de esa centralización.
Tras el infructuoso encuentro entre mejilloneros, que había sido convocado por la mañana, la consellería organizó reuniones posteriores con las asociaciones más representativas de depuradoras de moluscos y de la industria transformadora, pero los directores generales que llevan las negociaciones tampoco lograron convencerlos ni fueron capaces de encontrar un punto de apoyo para Pladimega. Se persguía que los cocederos garantizaran las compras a la central para que ésta, aún sin tener el 100% de unidad entre la producción, pudiera salir al mercado.
Reproches
"En la reunión hubo reproches", explicó Serafín Santórum, quien añadió que "la consellería nos propuso una versión light y amable de la propuesta de Pladimega, la misma que rechazamos en su momento por monopolista, intervencionista y contraria al libre mercado. Ante esto, le explicamos a Pesca que nos da igual si Pladimega representa al 70% o al 99% del sector productor, lo único que queremos los cocederos es comprar en libertad y sin presiones de ningún tipo". "La plataforma impone condiciones que serían contrarias a la legislación española y europea", añadió. Reconoce Santórum que "si, a medio o largo plazo, Pladimega funciona correctamente, atendiendo los pedidos de sus clientes con normalidad y responsabilidad, no habrá problema en adquirirle producto, pero nunca en las condiciones actuales". También asume el presidente de la asociación de cocederos que "la consellería intentó encontrar alguna fórmula para romper el bloqueo actual, pues esta situación resulta insostenible, pero no por ello vamos a dejar que nos obliguen a comprar a Pladimega".
Depuradores
Tampoco sirvió de nada la reunión con la Asociación Gallega de Depuradores de Moluscos (Agade), cuyo gerente, Manuel García, recordó que este colectivo trabaja con mejillón de fresco: "Y ya compramos en todas las asociaciones que pueden abastecernos. Además, el año pasado vendimos alrededor de 115 millones de kilos, convirtiéndose en una de las mejores campañas de los últimos tiempos".
"Fue un error de la Xunta llamarnos a nosotros", afirma García, "porque el problema está en el mejillón de industria, y por tanto son los cocederos los que deben decidir a quién comprar". El gerente de Agade concluyó que "si actualmente compramos y vendemos mejor que nunca no hay razón alguna para cortarnos el suministro, por eso Pesca quiere que Pladimega suspenda la huelga y vuelva a extraer producto".
Tras reunirse con depuradores y cocederos, la consellería indicó que estos sectores "están dispuestos a dialogar y a constituir una mesa de negociación en la que estén todas la partes, incluida la Administración, para seguir adelante con el proceso de diálogo", es decir, que se convocarán más reuniones.