D. LEYENDA / OIA
El municipio pontevedrés de Oia se ha convertido desde ayer en la capital del caracol de mar gracias a la celebración de un congreso internacional sobre el molusco en el que 45 expertos, llegados desde Estados Unidos, Rusia, Suecia, Singapur o Portugal, entre otros países, darán a conocer los últimos hallazgos hasta el próximo sábado.
El escenario elegido es inmejorable, ya que el Hotel Talaso Atlántico -que acoge el simposio- se encuentra frente a una de las costas más importantes para el estudio del molusco, la que discurre entre Baiona y A Guarda. "Es una zona donde encontramos una gran cantidad de especies de caracoles marinos y en abundancia debido a que las rocas son de granito, muy resistentes al oleaje, algo que no sucede en otras partes", explica el organizador de las conferencias, Emilio Rolán.
Por otro lado, en Oia desde siempre el caracol de mar, conocido popularmente como "mincha", ha ocupado un lugar importante en su gastronomía, siendo valorado como un marisco más. No en vano, recientemente los vecinos de la parroquia de Pedornes realizaron una exposición hace pocas semanas para reivindicar el también llamado "caramuxo" o bígaro, acompañada de su degustación. "Nosotros preferimos su denominación científica, littorinas, porque los nombres populares sólo hacen referencia a solo una especie de caracol marino", apunta este profesor de genética de la Universidad de Vigo. "Además, dependiendo del lugar en el que se diga, se refieren a unos o a otros", añade Rolán.
Su estudio evolutivo
Rolán destaca que ésta es la primera vez que el congreso internacional sobre el caracol de mar llega a nuestro país, tras viajar por diferentes estados cada tres años alcanzando con ésta su novena edición. La próxima cita será en Rusia. "Se ha optado por Oia porque esta zona es muy relevante para el estudio evolutivo del caracol de mar y éste es el elemento central del congreso de este año", explica.
Y es que estos moluscos habitan en el intermareal, es decir, entre los puntos entre los que oscila las mareas altas y bajas. Esta es una región en la que se producen cambios constantes de temperatura y salinidad, por lo que las condiciones son extremas entre la parte superior e inferior. "Esto provoca que las poblaciones que viven en este hábitat tiendan a diversificarse y a producir subpoblaciones adaptadas a los dos extremos", indica el profesor Rolán.
Su equipo de investigación de la Universidad desde 1995, gracias a que el acceso a su ecosistema es fácil, estudia en la costa entre Baiona y A Guarda ese proceso de especiación por el que las dos familias, con el fin de adaptarse mejor al medio, van adquiriendo características muy distintas. "Hasta el momento, el proceso de formación de las nuevas especies no está finalizado", subraya el Rolán, "No obstante, está siendo muy útil para conocer el proceso evolutivo de las especies marinas", agrega el organizador del encuentro.