JUAN FERNÁNDEZ / BOIRO
Un rayo provocó quemaduras de primer y segundo a una mariscadora y lesiones a otras tres cuando todas se encontraban seleccionando en la orilla el marisco que habían recogido. El incidente tuvo lugar alrededor de las 10 y media de la mañana de ayer en la playa de Mañóns, en Boiro (A Coruña). Una de las heridas, Ana Isabel Torres Seráns, de 34 años, fue trasladada en un primer momento al hospital de Barbanza, aunque pasadas las 2 de la tarde fue llevada al Clínico de Santiago de Compostela, donde se recupera de quemaduras de segundo grado en la pierna derecha y de primer en una muñeca y el tronco. Está en observación y su pronóstico es reservado.
Las otras tres afectadas se trasladaron casa, tras un breve paso por el centro de salud de Boiro, a pesar de que una de ellas, Rosa González Romero, de 74 años, se desmayó tras el incidente. González Romero, pasadas las dos de la tarde, ingresó en el hospital comarcal de Barbanza aquejándose de un fuerte dolor en la cabeza y se encuentra en observación. "De repente se escuchó un boom y caímos las cuatro al suelo", cuenta, con la mano todavía sobre la frente por el dolor. "Yo no podía andar -continúa Rosa- por las rodillas. Tenía un moratón muy grande, aunque me ha dicho la enfermera que ya me está pasando".
Elvira Chouzas Rodríguez y Dolores Piñeiro Riera, las otras dos mariscadoras afectadas, estaban, al cierre de esta edición, en sus hogares recuperándose del shock sufrido y sin mayores daños que lamentar. "Realmente, estaban bastante nerviosas", aseguran desde el Grumir de Boiro, que fueron para atender a una afectada "y nos encontramos con cuatro".
La playa de Mañóns es un punto habitual de marisqueo en Boiro, en donde en el momento del incidente, pasadas las diez y media, había casi 150 personas trabajando en la extracción de almeja y berberecho. El grupo de las cuatro afectadas mariscaba algo alejado al del grueso principal. Fue un vecino, José Ramón Yáñez, que si estaba algo más próximo, el que evitó que la desgracia fuese mayor al encargarse de transportar él mismo a la herida de mayor gravedad. "Estaba traballando ó lado cando escoitei un ruido moi forte, como un disparo, e xa a xente gritar", relató a FARO José Ramón. "Entón vin que dúas estaban tiradas na praia e coa roupa queimada de todo e chamei ó 061 e ó 112" añade.
Pero el problema era doble. Por un lado las ambulancias no se encontraban cerca de Mañóns, una playa de no demasiado fácil acceso. Por el otro, los vehículos medicalizados no podían meterse hasta la zona húmeda del arenal donde se encontraban las heridas, ya que la marea estaba bastante baja. Así que José Ramón Yáñez, con ayuda de su todoterreno, bajó él mismo y cogió a la más grave de las cuatro, llevándola al propio hospital. Las otras tres, gracias a la ayuda de las demás personas que se encontraban en Mañóns, consiguieron llegar por sus propios medios a casa.
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En la mañana de ayer el incidente era el tema principal de conversación de todo Boiro y, sobre todo, en la lonja donde se subastaba el marisco no se hablaba de otra cosa. Allí se encontraba como cada tarde Isabel Iglesias, otra trabajadora que mariscaba prácticamente al lado del lugar del incidente. "Estábamos escollendo o marisco e eu estaba sentada co meu neopreno posto cando pasou todo" explica Isabel Iglesias. "De repente explotou algo por encima das nosas cabezas, foi un ruido moi forte, e comezou a cheirar a queimado". Isabel relató ayer, visiblemente afectada, como nada más alzar la cabeza, ya vio a su compañera tendida sobre el suelo a pocos metros de donde estaba ella.
Las cuatro afectadas trabajaban en el mar con el raño, un rastrillo metálico, objeto que al parecer también ayudó a que el accidente no fuese a más. El aparejo pudo haber absorbido buena parte de la electricidad de la descarga evitando que se propagase por el agua y afectase de mayor gravedad a las mariscadoras.