PATRICIA TORRES / OURENSE
El Concello de Quintela de Leirado celebró ayer con más de 1.000 visitantes su particular fiesta gastronómica Carne de Cachena, que ya va por su quinta edición y ganando eso sí muchos adeptos.
Así, el teniente del alcalde de este concello de unos 800 habitantes que en días como el de ayer aumentan en población, Pablo Pérez, recordó que "cada vez somos más, la gente ya viene no sólo de la provincia sino de otros muchos sitios de Galicia y incluso desde Portugal".
Y así "este año unas doscientas personas se han quedado en lista de espera para poder degustar este tradicional mangar", que "nosotros queremos dar a conocer a través de esta fiesta, que incluso no sólo lo hace con la variedad autóctona sino que contribuye a la proyección exterior de este el propio concello, por lo que parece que ya somos un poco más conocidos".
Con un menú más que completo, compuesto de empanada de cachena, carne ó caldeiro además de richada, tarta de santiago, café, vino de la tierra, licor café y aguardiente, productos estos últimos que no pueden faltar en ninguna fiesta que se precie, lo mejor de todo, el precio, tan sólo siete euros, ya que los once restantes los abona el concello.
Pero no sólo el concello colabora en la organización de este evento, ya que los jóvenes de la zona lo hacen vendiendo camisetas, y otros productos. Además un vecino del lugar, propietario de la "Ganadería Moncho" regaló este año un becerro y el Inorde también prestó ayuda económica.
Además, según explica Pérez, "este años los encargados de elaborar el menú fueron los de un restaurante de Chantada, que trabaja con catering y lo cierto es que la mayoría de la gente manifestaba que le parecía muy bien que viniera todo plastificados además de que se podía ver en situ como se elaboraban los distintos platos", y por supuestos cumpliendo todas las normas sanitarias.
El teniente de alcalde dijo que "la carne cachena sabe distinta a las demás, tiene un sabor exquisito mejor que el de la rubia, con poca grasa y lo mejor de todo, que es ecológica ya que estos animales no comen piensos, sólo pastos".
Otro de los alicientes de esta fiesta es sin duda el sorteo de un becerro vivo, y si el afortunado no lo quiere, se lleva 400 euros. Este año el agraciado fue un vecino de Gomesende que prefirió llevarse el dinero.