UJUÉ FOCES / VIGO
El juez de Vigilancia Penitencia de Pontevedra ha concedido el tercer grado en régimen abierto al párroco de Baredo (Baiona), Edelmiro Rial, condenado en 2003 a 21 años de prisión por abusos sexuales a seis menores que eran monaguillos y alumnos suyos. El auto estima el recurso presentado por la defensa del acusado y es firme, pero no fija el tipo beneficio a aplicar.
La Junta de Tratamiento de la prisión de A Lama, donde el reo sólo ha pasado cinco años, será quien determine las condiciones de la excarcelación, así como del régimen abierto que pasará a disfrutar, según confirmaron a FARO fuentes de Instituciones Penitenciarias.
El magistrado otorga el tercer grado a Edelmiro Rial, de 43 años de edad, por su intachable comportamiento en el penal. Así, destaca que las salidas y permisos penitenciarios que ha disfrutado en los últimos tiempos han sido cumplidos con toda normalidad; que el condenado lleva uno de los módulos de la cárcel, y que, además, dirige la biblioteca del penal. El juez, que es el mismo que otorgó los polémicos permisos de salida a tres de los 4 peligrosos narcos de una banda francesa que aprovecharon la ocasión para huir, apunta en el auto que el cambio al tercer grado no depende del tiempo que el interno lleve en la cárcel, sino de su comportamiento y posible reinserción.
El tipo de excarcelación que disfrutará el pederasta depende fundamentalmente de si tiene trabajo o no. El horario diario de salida de A Lama se fijará si presenta un contrato de trabajo y se comprueba que es correcto. En tal caso sólo acudiría a prisión a dormir, por lo que sería trasladado al Centro de Inserción Social de Vigo, ubicado en la antigua cárcel de la Avenida de Madrid.
De carecer de un contrato de trabajo, o hasta que lo consiga, Edelmiro Rial disfrutará de todos los fines de semana en libertad, además de otros 45 días al año de permisos. En la actualidad, como preso de segundo grado, disponía de 36 días de permiso al año. El ex párroco de Baredo ha perdido su condición de sacerdote, por lo que el trabajo a desempeñar debe ser ajeno a su anterior estado clerical.
El caso de pederastia saltó en 2001 cuando seis menores, que habían sido monaguillos en la parroquia de Baredo y alumnos suyos en el Instituto, le denunciaron por abusos sexuales. La parroquia se dividió a favor y en contra del párroco y dos meses después de su detención, en noviembre del mismo año, quedaba en libertad bajo fianza de 15 millones de pesetas que depósito una familia conocida suya.
El juicio, con más de 50 testigos, se celebró en la Sección Quinta de la Audiencia con sede en Vigo en febrero de 2003. El cura admitió en la vista oral que durmió en su cama con cuatro de los menores, pero negó los abusos y se declaró "víctima de un montaje". Afirmó que compartían lecho para no tener que hacer otras camas de la casa rectoral y porque la vivienda era fría. El sacerdote reconoció en el juicio que pudo tocar a alguno de los jóvenes "con un movimiento involuntario mientras dormía".
El fiscal pedía 50 años de cárcel, pero el tribunal de la Sección Quinta de la Audiencia le condenó a 15 como autor de doce delitos de agresión sexual -dos de ellos en grado de tentativa- y fijó una indemnización por valor de 44.000 euros, declarando responsable subsidiaria a la Iglesia.
La defensa de Edelmiro Iglesias inició entonces una rueda de recursos, pero hasta la fecha los ha perdido todos. Así, el Tribunal Supremo lejos de reducir la pena de cárcel se la elevó a 21 años (6 más que la impuesta en Vigo) a petición de la Fiscalía, al estimar otras dos agresiones más a los menores.
El siguiente recurso del ex párroco de Baredo se presentó ante el Tribunal Constitucional, que rechazó su admisión a trámite por considerar que no había motivos constitucionales en el caso. El caso fue llevado entonces ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, donde todavía sigue pendiente de que se dicte resolución.