X.S.S. / LALÍN
El Seprona investiga la muerte de 130 truchas en el río Seixas, en las inmediaciones del área recreativa de Sanguiñedo, en el municipio de Dozón. Los peces aparecieron esparcidos en un tramo de unos 150 metros del cauce fluvial, aguas abajo de la iglesia parroquial. En el entorno no había lodos ni restos de vertidos, por lo que el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil no cursará por ahora ninguna denuncia.
Oficialmente se desconocen las causas de esta mortandad, aunque todo apunta a un envenenamiento con una sustancia tóxica, que podría ser lejía. Esta práctica, al igual que la utilización de corriente eléctrica o explosivos, fue muy habitual en otros tiempos para matar y capturar truchas de forma ilegal. Hoy en día todavía pervive entre algunos pescadores furtivos, a pesar del férreo control de las autoridades medioambientales. Quienes emplean estos métodos aprovechan los primeros instantes para recoger su botín antes de que el veneno, que seguirá actuando sobre alevines y otras especies, deje inservibles las truchas.
En la investigación participan también agentes de los servicios forestales de la Consellería de Medio Ambiente. De hecho, serán los laboratorios del departamento autonómico los que determinen las causas de la muerte de los 130 peces recogidos en el cauce y la ribera del Seixas. Se da la circunstancia de que este río es un afluente del Asneiro, muy castigado últimamente por vertidos de tierra u otras sustancias, sobre todo por la realización de las obras de la vía del tren de la alta velocidad.