MAR MATO
El retirado y enfermo profesor Tejero repartía, en los pasillos de la facultad, sus clases en papel corregidas a mano y pidiendo un “secretario” que las pasara a ordenador. El vigués Lois Patiño (hijo de Menchu Lamas y Antón Patiño) se ofreció como voluntario estableciendo una relación de confianza que le ayudó a descubrir los delirios del experto sobre los “agujeros en el cielo” y a plasmarlos en una obra audiovisual. La cinta resultante se aleja de la caricatura y se llama “Profesor Tejero”.
Hoy se mostrará una vez más en el festival de documentales Documenta Madrid. Más allá del evento,“Profesor Tejero” lo tendrá más que difícil para llegar al público. Tanto Patiño como otros cineastas gallegos se quejan de la carencia de posibilidades y apoyos para la distribución (tanto comercial como sin ánimo de lucro) de sus trabajos.
La profesora y futura miembro de la Real Academia Galega (RAG),Margarita Ledo, lo suscribe. Para desarrollar su documental “Liste, pronunciado Líster (presentado en el Festival de Málaga de este año) recibió ayuda institucional y contó con la coproducción de la TVG, “pero a partir de aí naide (sic) apoia estas películas. Desde que pensei no proxecto, sabía que a película ía circular porque ía eu empurrar dela. É asombroso que non haxa políticas efectivas de promoción real e de distribución”. Ledo se ha movido para que después de Málaga, la cinta llegue a Buenos Aires y a París. “Necesitamos programas concretos. É unha responsabilidad pública que a película se vexa; se non, para que se dan as axudas?”, añade.
Este problema de los documentales también se extiende –en diferente medida– a otros productos audiovisuales. Ayer mismo, la Academia Galega do Audiovisual, las asociaciones de Empresas Galegas do Audiovisual, de Produtoras Independentes, el colectivo de actores y actrices así como de guionistas presentaban al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, un decálogo de demandas para “una política única” de apoyo al sector y la creación de un segundo canal de la TVG, además de la mejora en la financiación de los proyectos. El presidente se comprometió a impulsar una mesa para discutir las peticiones.
No obstante, dentro del sector, otras voces defienden que no tolos fallos se pueden achacar a la Administración. “Non se lle pode cargar con todo á iniciativa pública. Tamén habería que reclamar á iniciativa privada e as razóns que presenta para non arriscar cos documentais sábemolas todos”, señalaba ayer Rubén Pardiñas, director de “Fronteiras” proyectado también en Documenta Madrid. ¿Falta de cultura? Con esta idea, coincide en parte la también cineasta y profesora de la Escola de Imaxe e Son de Vigo Isabel Martínez que presentará esta semana el documental “A república dos soños”: “Non é tanto culpa da política como da cultura e da falta de interese do público, acostumado ao cine comercial”.
Un tercer grupo como Miguel Abad (que presenta la videocreación minimalista “O desencontro” en Documenta Madrid sobre el asalto a la valla de Melilla) destaca las redes de festivales como alternativa. “Eu fago cousas para minorías así que non vou esixir distribución. Claro que ver documentais nunha sala antes dunha film, a iso si que se podería chegar”, reconoce. Abad destaca también junto al resto de sus compañeros la iniciativa “Cinemas dixitais” de la Axencia Audiovisual Galega que lleva las piezas por ayuntamientos y asociaciones a módicos precios y en copia digital para abaratar el coste de la cinta de cine.