PATRICIA TORRES / OURENSE
Un incendio ha destruido por completo la parte nueva de la fábrica Maderas Gómez, situada en la localidad de Loeda, en el Concello de Piñor, la más importante del sector en Ourense, y que amenazó a a las casas del pueblo vecino de A Torre, que se encuentran a tan solo cinco metros de distancia.
El fuego se inició al parecer entre las 05.00 y las 05.30 horas, y aunque a media mañana ya estaba controlado, no se había extinguido debido a la cantidad de material inflamable que había en el interior de la nave, por lo que el alcalde del concello, Francisco Fraga, aseguró que habrá un retén de servicios de bomberos para tratar de extinguir las llamas definitivamente. El fuego no se había sofocado en 24 horas.
Según parece, los primeros en tener noticia del incendio fueron los propios dueños, que fueron avisados por un grupo de trabajadores que dormían en una casa cerca de las instalaciones, por lo que se acercaron a las inmediaciones de la fábrica e intentaron sofocar las llamas, mientras llamaban a los equipos de seguridad que llegaron sobre las seis y media de la mañana.
Aunque por el momento se desconocen cuáles fueron los motivos del inicio del fuego, las primeras investigaciones apuntan a que se produjo un corto circuito en el hilo de las aspiraciones de virutas y serrín.
Hasta el lugar se desplazaron un total de 20 equipos, entre dotaciones de bomberos, Protección Civil, Guardia Civil y Tráfico, así como dos unidades del 061, por si se necesitaba asistir a alguna persona afectada.
Desde el primer momento, además de intentar controlar la situación, los equipos de extinción procuraron evitar que el fuego se extendiera a las casas vecinas de la aldea de A Torre. Las dimensiones de la empresa son tales, que ocupa el espacio que hay entre esta localidad, la de Loeda, y la de Vilaenfesta. Así los primeros momentos, según cuentan los vecinos del lugar, fueron "muy difíciles y llenos de desesperación", ya que la fábrica está a tan sólo cinco metros de la primera casa. Al principio "las llamas alcanzaron gran altura y el calor era insoportable, te quemaba la cara", manifiesta una vecina.
Uno de los bomberos afirmó que "el hecho de que el punto de carga del agua estuviera muy lejos, además del numeroso material inflamable, ya que estamos hablando de toneladas de madera hacía imposible las labores de extinción, por lo que hay que esperar hasta que se consuma todo".
Asimismo, los trabajadores que de la empresa, se dedicaron a librar de maderas otras zonas próximas a la nave afectada, con la retirada de palés para salvaguardar la parte de la fábrica más antigua que se dedicaba a la elaboración de ataúdes y muebles.
Los allí presentes afirmaron que la parte que había ardido era la nueva, que se había construido hace dos o tres años, y que incluso había dos o tres máquinas en la fábrica que también ardieron, que se habían comprado hace dos meses, estando una de ellas aún sin estrenar.
Según un familiar de los dueños, se da la circunstancia de que precisamente "un día antes del incendio se comenzaron a instalar aspersores y un tanque de agua de 60.000 litros" con el fin de prevenir este tipo de sucesos.
Además de los propietarios que estaban visiblemente afectados por lo que prefirieron no hacer declaraciones, algunos trabajadores de la propia empresa, unos 70, manifestaban su preocupación por lo ocurrido.
Una joven que cumpliría cinco años trabajando en la empresa en el mes de mayo comentaba que "ahí queda toda una vida, era lo que nos da daba el pan de cada día", y añade "todo esto es muy triste, todos mis compañeros están muy afectados, porque se han quedado sin trabajo". También explica que le comentaron "que se propagó sobre todo por que ardió toda la madera que estaba tratada y contiene químicos".
Aunque la empresa cuenta con cuadro de personal formado por alrededor 70 personas, sólo dos eran de la propia aldea de Loeda. El resto de la plantilla es sobre todo de origen extranjero.
Una de las jóvenes de la zona explica "que mucha gente del lugar prefirió buscar trabajo en otros sitios porque éste es un empleo muy duro".
La fábrica, considerada la primera empresa de madera de la provincia, se dedicaba a la manufacturación de láminas de este material ya cortadas, para la posterior elaboración de cajas de botellas y de jamones, siendo Francia el país receptor más importante de este material. Una trabajadora de la fábrica afirmó "que el nivel del trabajo es muy grande, de hecho, salen diariamente entre dos y tres camiones cargados de maderas".
En relación a la preocupación de los empleados por la pérdida de su trabajo, el ex alcalde de Ourense, Manuel Cabezas, que se acercó al lugar de los hechos, ya que es íntimo amigo de Valeriano, el dueño de la fábrica, explicaba que el propietario le comentó que como "hay una parte de la empresa que no se vio afectada, que intentarán seguir trabajando en esa zona, por turnos para no dejar a nadie sin trabajo" y así "poco a poco levantar otra vez la empresa". Cabezas aseguró "que es una pena lo que ha ocurrido y aún no me he acercado hasta el lugar del incendio, porque no me he atrevido". Además añade, "Valeriano sabe que cuenta con todo mi apoyo y ayuda en estos casos".
En lo que se refiere a volver a levantar la fábrica, un vecino explica "que él recuerda la empresa ya desde muy pequeño" y que desde que "el padre, el anterior dueño falleciera, el hijo empezó a crecer cada vez más, de hecho esta zona que ardió lleva tan sólo dos o tres años en pie", además añade que "es una pena que ocurra esto porque justamente ahora estaba funcionando muy bien".