C.G./F.M. / PONTEVEDRA
Monte Porreiro se ha convertido en un barrio que se encuentra en un estado de movilización permanente. Apenas hay momento del día en el que no haya un grupo de vecinos expectantes ante el edificio en donde han sido realojadas las familias gitanas procedentes de O Vao montando guardias espontáneas con las que los vecinos están atentos a cada uno de los movimientos que realizan los nuevos inquilinos que llegan desde el poblado chabolista.
La mirada de los vecinos examina con expectación a cada coche o furgón que decide aparcar ante el número 10 de la calle Alemania. Están en alerta por si continúan los movimientos de mudanza o por si se reanudan las obras que paralizó el concello por carecer de licencia. Tan controlados tienen los movimientos de sus nuevos y poco deseados vecinos que explican como, por el día, apenas se producen movimientos en estos edificios, pero que sí los hay por las noches, cuando cesan estas guardias improvisadas.
Algo parecido sucede ante el bajo del número 5 de la calle Portugal, en donde los vecinos aseguran que se ha realojado a otra familia procedente de O Vao. Allí, en el transcurso de la manifestación del miércoles, una vecina explicaba como la madre de un joven que cayó en la droga permanece vigilante en la ventana incluso de madrugada para controlar los movimientos de las familias chabolistas.
Ayer los vecinos volvieron a manifestarse en contra de los realojos entre las ocho y las nueve de la noche. La concentración ante estas dos viviendas transcurrió sin incidentes, en medio de un fuerte dispositivo policial.
Antes, los dirigentes de la asociación de vecinos mantuvieron una entrevista en un despacho de abogados en una primera toma de contacto para intentar abrir un frente por la vía legal que les permita frenar la llegada de las familias gitanas. Lo mismo han hecho los residentes en Boavista, Poio. Luego, de vuelta al barrio para concentrarse ante las viviendas de los realojados como medida de presión. De nuevo suenan las consignas en contra de los realojos que, según ellos, traerán el "trapicheo" de drogas al barrio. Es la segunda de unas manifestaciones diarias que en Monte Porreiro dicen que mantendrán "hasta que el cuerpo aguante".