REDACCIÓN / PONTEVEDRA
Cuando todavía se oyen los ecos de la sequía que padecía Galicia desde hacía semanas, las intensas lluvias registradas ayer en la comarca provocaron un repentino e inesperado cambio en el panorama, hasta el punto de que la jornada de ayer fue la primera de la temporada en la que el agua, hasta ahora bienvenida, causó problemas, inundaciones y destrozos. Estos efectos se notaron con especial intensidad en el municipio de Poio, aunque también hubo incidencias en otras, sobre todo en Caldas.
Así, en la zona de A Barca, una avalancha de agua, mezclada con barro procedente al parecer de una obra en la rúa Valiña, desembocó en comercios, garajes y viviendas situadas al borde de la PO-308. Así, un concesionario sufrió desperfectos y el agua alcanzó algunos garajes de la zona. Según la Policía Local, una vivienda también resultó afectada hacia las cinco de la tarde al desbordarse la canalización de pluviales, lo que obligó a intervenir también a efectivos de Protección Civil.
Playa de Raxó
Pero uno de los casos más llamativos se produjo en la playa de Raxó, donde el torrente de chubascos caído entre las tres y las cinco de la tarde, aproximadamente, fue excesiva para la capacidad de las tuberías, recientemente instaladas en la zona, y la avalancha desembocó con notable fuerza en el arenal, causando importantes desperfectos. Incluso el patrón mayor de la Cofradía de Raxó, Ramón García alertó de los posibles perjuicios que estos daños pueden causar en los bancos marisqueros.