Pleno en el Concello · Las grandes adjudicaciones

La oposición torpedea el plan de compostaje del BNG al rechazar la gestión privada del servicio de basuras

Todos los grupos salvo los nacionalistas abogan por un "rescate" de la concesión, si bien el PP se niega a incluir al abastecimiento de agua en esa exigencia - El gobierno local no lo acepta por el riesgo de "colapso financiero"

30.09.2016 | 03:00
"Lores, piensa, la poli está muy tensa" | Policías locales y representantes sindicales de CC OO y UGT en esa plantilla se concentraron a las puertas del Teatro Principal para escenificar de nuevo su conflicto con el gobierno local, al que piden una "equiparación" de salarios (que implica un aumento de unos 150 euros al mes por nómina) y más medios. A la llegada del alcalde irrumpieron en gritos y consignas y desplegaron su pancarta unos minutos dentro de la sesión. El edil de Personal, Vicente García Legísima, que convocó para el lunes una mesa general de negociación, conversó unos instantes con los concentrados.

Rescatar el servicio de abastecimiento de agua, ahora adjudicado a una empresa privada, para restablecer su gestión pública "implica unas inversiones en redes y obras que el Concello directamente no puede asumir", pero ese rescate si "resulta más barato" para la recogida de basuras, por lo que su "remunicipalización "sí es factible". Con este argumento, el PP inclinó ayer la balanza para forzar al gobierno local a estudiar la gestión municipal del servicio de residuos urbanos pero, en cambio, mantener tal y como hasta ahora la privatización del suministro de agua. Se trata de los dos contratos de mayor calado del Concello, a razón de seis millones de euros cada uno, y que tanto Marea como PSOE, junto a Ciudadanos, quieren retirar de las manos de las empresas ahora adjudicatarias, Viaqua en el agua y Cespa en la basura.

Mientras el BNG ha logrado, por el momento, salvar el match ball para el primero de esos servicios, al contar con el apoyo de los populares, el pleno de la corporación acordó ayer, con el voto conjunto de toda la corporación salvo el gobierno local, elaborar una propuesta para suprimir el modelo privado actual y recuperar la gestión directa de la basura, un acuerdo que, en el fondo significa un nuevo intento de PP, PSOE, Marea y Ciudadanos de torpedear el plan de compostaje que pretenden aplicar los nacionalistas en todo el municipio.

Ese plan de compostaje, que avanza con mayor lentitud de la prevista, implica un elevado nivel de inversión, con nuevos contenedores, maquinaria renovada y más moderna, una red de cientos de composteros y, sobre todo, una posible planta en A Canicouva, que el Concello no puede asumir por si solo, de ahí que la apuesta del gobierno local siempre fue adjudicar todo el paquete a una empresa con un contrato a largo plazo. Aunque el acuerdo de ayer puede ser directamente soslayado por el gobierno local -como ya hizo en otras ocasiones en las que se enfrentó a una pinza de toda la oposición- no deja de ser una piedra en el camino trazado por el BNG toda vez que cualquier decisión de calado sobre la privatización del servicio (desde la aprobación del concurso a su adjudicación), debe pasar por el pleno y ayer se le lanzó un nuevo mensaje de que los 12 concejales del BNG se encontrarán siempre con los 13 de la oposición enfrente. De hecho, no es la primera vez que se lanza esta aviso. Hace unos meses el gobierno local trató de reservar 400.000 euros para comprar composteros y toda la oposición lo tumbó. A día de hoy esos recipientes aún no se han adquirido.

El debate de este asunto en el pleno de ayer surgió por iniciativa de Marea, que lleva meses buscando estos acuerdos. Su portavoz Luís Rei, subrayó que la privatización de estos servicios implica que "las empresas anteponen sus intereses a los de los vecinos" y recordó que "muchos municipios ya asumen la gestión directa", en especial del agua y, en menor medida, de la basura. Esos argumentos fueron asumidos por el PSOE y Ciudadanos. El socialista Iván Puentes se mostró "a favor de que al menos se estudia la viabilidad de esos rescates", mientras que María Rey también reclama una "propuesta seria con la condición de que el servicio no empeore ni sea más caro".

Desde el PP, su concejal César Abal si una de cal y otra de arena, al oponerse a la "remunicipalización" del agua pero sí apoyar la de la basura, con el boicot al plan de compostaje como objetivo final. Abal señaló que "completar la red de agua al rural implica una inversión mínima de al menos 15 millones de euros y solo sería posible con un nuevo contrato", vía por la que apuesta también el BNG, que hace un mes denunció el firmado en 1997 con Viaqua y que vence en marzo próximo.

En cambio, para recoger la basura y limpiar las calles resultaría "más rentable" la gestión directa municipal, según el PP, una postura que el gobierno local considera "una gamberrada". Su concejal César Mosquera esgrimió ayer supuestos estudios económicos, que no hizo públicos, en los que se cifraría en "más de 45 millones de euros" la inversión necesaria para poner en marcha ambos servicios municipales directamente desde el Concello. "Nos gustaría poder asumir esa gestión directa, pero no hay posibilidad ya que supondría el colapso financiero del Concello", apuntó Mosquera, que admitió que la "privatización es la opción más segura y barata".

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