NICOLÁS DAVILA - PONTEVEDRA
Todavía restan al menos cinco meses más de trabajos pero el puente das Correntes ya es una realidad visible después de tres años de unas obras salpicadas de obstáculos. Desde ayer, el río cuenta con su sexto puente eminentemente urbano (el séptimo si se incluye el de Monte Porreiro abierto en diciembre) ya que sus dos orillas, entre Domingo Fontán y la avenida del Uruguay están físicamente unidas por una estructura continua de más de 120 metros de longitud. Las empresas adjudicatarias completaron ayer el montaje de todo el tablero del puente con la instalación de su última y más importante pieza, el vano central, un armazón de acero de más de 120 toneladas de peso cuya instalación fue seguida por cientos de ciudadanos desde ambos márgenes.
Los operarios ya podrán atravesar a pie esta estructura, pero los pontevedreses aún deberán aguardar cinco meses, plazo máximo que marca el Concello para que este viaducto esté en servicio. El alcalde Miguel Fernández Lores, que acudió a presenciar la espectacular operación, dejó claro, tras varias horas de trabajos, que "esto tiene que estar abierto en julio".
Las operaciones para "montar" el puente comenzaron en noviembre, cuando se colocaron los dos tramos laterales. Ayer se instaló el segmento central, de 40 metros de longitud en una maniobra que necesitó de la intervención de tres grandes grúas en tierra, dos lanchas en el río y unos enormes gatos hidráulicos para izar la estructura desde el agua hasta su lugar definitivo.
Lores destacó que la puesta en servicio de este puente "significará un cambio fundamental en la movilidad en la ciudad porque serán dos nuevos carriles de entrada y dos de salida para tráfico de vehículos, más un carril bici y aceras de conexión peatonal del casco urbano con las marismas del Alba, el norte de la ciudad y con O Burgo,. Es una alternativa que nos va a permitir reordenar los tráficos en la orillas del río y la ría, con la idea de mejorar la fluidez del tráfico y mejorar los accesos y salidas".
Aunque algunas voces, entre ellas la de la oposición municipal, cuestionan la futura eficacia de este viaducto al carecer de conexiones directas con la red viaria periférica, el alcalde niega que el proyecto esté "cojo". "En absoluto se queda cojo porque las únicas entradas actuales son A Barca y Domingo Fontán hasta el puente de O Burgo y ambas están atascadas, con lo que esto da una alternativa de dos carriles más. Solo con eso, el puente ya resulta útil". Eso sí, reconoce que la creación de un vial en A Caeira y O Vao y la remodelación del nudo norte de la AP-9 elevaría la eficacia de As Correntes. "Si se hiciera todo eso, se mejoraría mucho más el tráfico. No depende solo del puente das Correntes, pero para que puedan hacerse realidad esos proyectos es necesario poner en servicio este viaducto".