S. REGUEIRA - PONTEVEDRA
Cerca de 8.000 centros de 173 países forman parte de la Red de Escuelas de la Unesco, que celebra desde ayer en el Pazo da Cultura un congreso en el que participan seis colegios e institutos de la provincia. Entre los invitados, la coordinadora de la red en Andalucía, que explica que "son difíciles de resumir los objetivos de la Red de Escuelas; según la Unesco como es en la mente de la gente donde surge la idea de la guerra pues es en la mente de la gente donde se tiene que sembrar la semilla de la paz, entonces todas nuestras actividades van encaminadas a eso, sobre todo lo más importante es aprender a vivir juntos".
–Porque todavía no hemos aprendido a convivir...
–No, y para mí es lo más importante, aprender eso.
–¿Somos un caso perdido o estamos aprendiendo a cambiar?
–Creo que se puede aprender, de hecho nuestros propios encuentros y congresos son una demostración de que se puede convivir, en España hay por ejemplo distintas nacionalidades y también cuando estamos en contacto con escuelas de otros países vemos que efectivamente podemos convivir juntos. De hecho ahora mismo acabo de salir de un taller de multilingüismo y la verdad es que ha sido interesantísimo.
–¿Qué le parece el momento que atraviesa la educación española?
–Creo que hemos pasado por muchos momentos malos, tengo ya muchos trienios y he pasado por muchos momentos malos y veo que de lo negativo quizás podemos sacar cosas positivas.
–¿Qué debemos de aprender ahora que se plantean nuevos cambios?
–Creo que la situación de la enseñanza ahora mismo es mala pero creo que podemos seguir adelante y seguir luchando, creo que eso es lo más importante. Y ver que si antes teníamos unas ayudas ahora hay que buscar otras ayudas.
–¿Qué opina de la reforma educativa?
–Me parece que se deberían dejar de tonterías, lo que no puede ser es que cada vez que hay un gobierno nuevo se planteen reformas en la educación sin tener en cuenta para nada a los que están a pie de obra, eso tendría que ser fruto de un consenso que ya se intentó por ejemplo con el anterior ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y que no fue posible, pero es que parece que nunca es posible que lleguemos a hacer una reforma en profundidad de la educación.
–¿Observa una gran diferencia entre la enseñanza que se imparte en otros países europeos y la española?
–Según qué países, depende de con quién nos comparemos. Pienso que por ejemplo en los países europeos la idea de ciudadanía hace tiempo que está implantada y aquí todavía no acabamos de entrar en ello. Lo que sucede es que esto necesita tiempo, cualquier aprendizaje necesita tiempo y no podemos pretender que se materialicen de la noche a la mañana pero creo que llegaremos a asimilar esa idea de que somos ciudadanos con deberes y derechos.
–Ustedes forman en estos momentos a una generación muy concienciada de sus derechos, ¿también de sus deberes?
–No tanto, muy concienciada de sus derechos pero no tanto de los deberes, es verdad, y eso también hay que inculcárselo porque es muy importante. Nosotros en estos encuentros tenemos el privilegio de poder interactuar con alumnos y compruebas que una buena parte de ellos están interesados y muy concienciados sobre lo que están haciendo, por ejemplo en el taller que acabo de salir unos alumnos están enseñando a otros... En nuestras escuelas incidimos mucho en eso, en la ayuda, en aprender a conocer a los demás, porque es muy importante conocer al otro para aprender a convivir bien con él, si ignoramos sus costumbres, sus modos de ser y su lengua se pueden crear muchos malentendidos y situaciones difíciles, por eso es muy importante el conocer el país y la cultura del otro, aunque sea de una manera afectiva más que centrada en los conocimientos puros y duros.