N. DAVILA - PONTEVEDRA
Las oficinas municipales de la calle Michelena serán escenario desde hoy y hasta el día 16 de un trasiego constante de propietarios afectados por las obras del AVE a su paso por la ciudad. El Ministerio de Fomento pretende cerrar este mes todos estos trámites pendientes de ocupación de terrenos, expropiaciones y demás requisitos para ejecutar unas obras que deberán estar concluidas en el plazo aproximado de un año. Esta convocatoria masiva, en su mayor parte debida a proyectos complementarios y correcciones del diseño original, coincide en el tiempo con los "tajos" de obra de gran calado, como el corte de Loureiro Crespo, o el puente sobre el Lérez, junto con la, aún pendiente, cubierta de A Seca.
Cada día, los afectados deben acudir durante nueve horas al día y en concreto se trata de resolver las expropiaciones de tres complementos de envergadura. Uno de ellos es el relativo a los dos viales creados en su día para permitir el corte de Loureiro Crespo: la calle entre José Malvar y Valdecorvos y el puente sobre las vías entre A Eiriña y A Parda. En este caso se trata al menos de una docena de fincas y más de 20.000 metros cuadrados.
Otro de los tramos implicados en este proceso es el relativo al mantenimiento del apeadero del campus, una pequeña parada que originalmente iba a desaparecer pero que se decidió a última hora no solo conservar, sino también ampliar. Esta actuación también incluye un refuerzo del túnel de Lérez y en ambos casos no se trata de expropiaciones, pero sí de ocupaciones temporales, para permitir el paso de maquinaria y otros usos, de media docena de fincas que ocupan unos 2.700 metros cuadrados.
El proyecto que requiere de más espacio es uno presentado hace casi un año, en marzo de 2011, que pretendía errores en el trazado urbano del AVE. Este reajuste se traduce en la inclusión de un total de 43 modificaciones y en una notable modificación de las expropiaciones, con una relación de 45 nuevas fincas expropiadas (que suman unos 17.600 metros cuadrados), pero, al mismo, tiempo, se decretaba la devolución de otros 14 bienes (11.090 metros cuadrados) que ya no son necesarios.
Entre las modificaciones que se deben introducir, muchas de ellas ya ejecutadas para poder proseguir con las obras, figuran aspectos tan llamativos como la reubicación de siete farolas en la calle Médico Ballina, porque no se tuvo en cuenta su existencia, o la necesidad de retocar la cubierta sobre las vías en A Eiriña porque su altura no permitía el paso de los trenes. También se cita la reordenación de la playa de vías de la estación, "con la supresión de una vía", la "adecuación de los andenes", un "nuevo paso inferior entre andenes en lugar de la ampliación del existente, como proponía el diseño original".
Augas de Galicia
Por otra parte, la empresa que ejecuta el tramo del AVE entre Pontevedra y Cerponzóns ha solicitado a Augas de Galicia autorización para encauzar de forma provisional el río Rons a su paso por San Caetano, en Alba. El recorrido ferroviario por Alba y Cerponzóns discurre en paralelo al Camiño Portugués, cuyo paisaje se ha visto muy alterado por estas obras y sus estructuras.