T. MEDRANO - POIO
"No quedan sentencias pendientes en O Vao", aseguraba ayer tajante el alcalde Luciano Sobral, en respuesta a la denuncia lanzada por la asociación de vecinos de la localidad, que reclamaba la ejecución de tres sentencias de derribo que, según ellos, están pendientes en el poblado desde 1998.
El regidor emplazó además a la responsable del colectivo vecinal, Carmen Esperón, a que "solicite a través del juzgado" los fallos que, considere, todavía no se hayan cumplido porque en el Consistorio "se cumplieron todas las que había que cumplir. Que presente denuncias, aunque entendemos que ya presentaron algunas quejas en el juzgado", aunque, al parecer, no habría tenido consecuencia alguna para el gobierno local.
La portavoz vecinal aseguraba a principios de semana que a pesar de tener "todo ganado, también todos los recursos que se presentaron" no habían ganado nada ya que en las parcelas donde en las que se habían derribado chabolas en 2008 se había construido "el triple".
En referencia a Esperón, el regidor destacó que "lleva años con esta historia y ahora parece haber arrastrado a esa futura federación vecinal" ya que las seis asociaciones de vecinos (Raxó, O Vao, San Mariño, Combarro, Campelo y Lourido) que se unirán para hacer llegar sus quejas con más fuerza a las administraciones, tendrán en la regularización de O Vao su primer objetivo común.
99% ilegal
Sobre la situación de esas nuevas viviendas aparecidas en las parcelas que ocupaban las chabolas derribadas, que los vecinos creen ilegales y por tanto objeto de demolición, Luciano Sobral explicó que "viviendas ilegales hay, el 99,99 por ciento de las que hay ahí lo son".
Y es que con la ley en la mano, apunta el regidor, casi ninguna de las construcciones que se han levantado en O Vao durante las últimas décadas se salvaría del derribo.
"Si fuésemos a una legalidad estricta, desde que se asentó el poblado, ninguna vivienda tiene licencia y si alguna llegó a tenerla sería la escuela, que también lo dudo", reconocía Sobral sobre la situación a todas luces irregular en la que se encuentra el asentamiento.
Los vecinos lamentaron que las elecciones de 1999 cortasen la iniciativa que por entonces había emprendido la Comisión de O Vao, en la que estaban presentadas todas las partes en conflicto, decidida a terminar con las numerosas viviendas ilegales. La sucesión de derribos que tenían prevista, casi sin coste alguno pues no se entregaban nuevas casas, se cortó por "la promesa de Sobral de que si ganaba no se tiraba nada", lo que hace pensar a Esperón que hasta la salida del actual regidor no se alcanzará una solución al problema.