REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Una hipotética rebaja de su salario y la inestabilidad laboral que acarrearía el cambio de manos de la red de escuelas infantiles "A Galiña Azul" , que gestiona el Consorcio de Benestar, son los dos aspectos que más preocupan a los trabajadores del servicio en la comarca ante su privatización. Así lo manifestó el medio centenar de empleados que asistió ayer a la asamblea convocada por CIG-Ensino, en la que fueron resueltas sus dudas sobre el proceso al que se enfrentan.
El paso a manos privadas de la red de escuelas supondría además la creación de dos grupos de trabajadores, privados y públicos. Los representantes sindicales avanzaron que la distinción se eliminaría agrupando a todos los empleados en el segundo grupo, lo que dejaría consecuencias palpables en sus nóminas.
"Acogerse al convenio privado, como querrán las empresas, supone unos 300 euros menos en el sueldo de las educadoras, y en el de los profesores ni os digo", explicó María Rodríguez, responsable del área en la CIG, que aclaró también las dudas planteadas por los asistentes sobre los contratos interinos con que trabajan la mayoría.
Ante la merma que supondría para sus condiciones laborales la privatización, los responsables del sindicato animaron a los afectados –en su mayoría mujeres– a "luchar" para intentar "retrasar todo lo posible " la firma del nuevo convenio.
La desconfianza se deja notar entre los empleados, que califican de "borrego" el colectivo al que pertenecen. El miedo al despido, apuntan, ronda ya entre ellos y las explicaciones del Consorcio no ayudan "porque tratan de tranquilizarnos cuando nunca lo hicieron".