B.M. - PONTEVEDRA
El centro penitenciario de A Lama alberga, a día de hoy, internos de 47 nacionalidades diferentes. Constituyen un colectivo que supone entre el 30 y el 35% de la población reclusa y a pesar de su heterogeneidad comparten problemáticas similares: desinformación, desconocimiento del idioma y de los procesos administrativos y judiciales, desarraigo familiar y falta de redes de apoyo, de acuerdo con el análisis de situación que hace la ONG Ecos do Sur que tiene en los presos extranjeros uno de sus campos de acción.
Ecos do Sur presta asesoría jurídica especializada en extranjería a los presos foráneos de las cárceles gallegas, de los que atendió en lo que va de año 324 consultas, la mayoría de ellas relacionadas con peticiones de no expulsión, de renovación de permisos de residencia, tramitaciones de asilo... pero también atendieron 122 consultas de intervención (29 de ellas de mediación con sus abogados de oficio).
Ayer portavoces de la ONG hacían balance de su actuación en la prisión pontevedresa, en la que además han puesto en marcha un programa para acercar el arte a los reclusos que concluye con una doble exposición: una de pintura del artista Fernando Arias y otra fotográfica sobre la antigua prisión de A Coruña del francés Stephane Lutier.
Aprovecharon la ocasión para anunciar la próxima implantación de curso pionero para internos extranjeros, de formación en intermediación cultural con el fin de disponer en el penal de reclusos especializados en abordar y reconducir conflictos.
El perfil más repetido entre los internos extranjeros de la prisión de A Lama es, según la subdirectora de Tratamiento, el de un varón, magrebí y condenado por delitos contra el patrimonio y en menor medida por tráfico de drogas en su modalidad de menudeo (trapicheo).