N. D. - PONTEVEDRA
El elevado número de agresiones que registra el patrimonio urbano, un fenómeno que se ha cebado en los últimos días en la estatua dedicada a Valle-Inclán en la plaza de Méndez Núñez, ha llevado al gobierno local a estudiar "seriamente" la posibilidad de instalar una cámara de vigilancia que controle esta dañada escultura con el objetivo de prevenir más actos vandálicos. La portavoz municipal, Anxos Riveiro, aseguró ayer que "esta semana" se decidirá si se apuesta por ese sistema, si bien aclaró que, en principio, se utilizaría exclusivamente en la plaza de Méndez Núñez, no en otros puntos.
En la actualidad, la estatua de Valle-Inclán se encuentra totalmente pintada de rosa y totalmente manca, ya que carece de su mano derecha y el bastón. Este último elemento, que había sido golpeado días atrás por una furgoneta, volvió a desaparecer el pasado domingo, si bien un vecino localizó esa pieza tirada en las inmediaciones y la entregó en el Concello, según explicó ayer Riveiro. El mismo domingo la Policía Local había señalado que el problema de la mano se debía únicamente a un fallo en la soldadura, pero es que además de su pérdida momentánea, la escultura apareció con nuevas pintadas.
La portavoz municipal mostró ayer su repulsa por esta oleada de actos vandálicos que padecen diversas estatuas y monumentos de la ciudad en los últimos meses, un fenómeno del que no se ha librado prácticamente ninguno. El conjunto escultórico de la fuente de los niños en la glorieta de Compostela, las estatuas de "La Tertulia" de la plaza de San José, las "gallinas" del Mercado, el "Fiel Contraste" detrás de la Casa Consistorial, el monumento a los Héroes de Pontesampaio, o el loro Ravachol de la plaza de la Peregrina son algunas de las piezas en las que han actuado estos gamberros, en algunas en más de una ocasión, pero hasta el momento no se ha logrado identificar a los autores.
Riveiro calificó ayer de "deplorable" el "comportamiento de un mínimo número de personas que no respetan los bienes públicos", una actitud que es rechazada "por la gran mayoría de ciudadanos, que siempre colaboran para evitar estos incidentes".
En el caso de Valle-Inclán, la instalación de una cámara, que estaría conectada a la sede de la Policía Local, es la única medida de protección prevista, ya que la concejala descartó ayer la posibilidad de mover o trasladar la estatua a otro lugar de la plaza en la que no esté tan expuesta a los golpes, fortuitos o no, de los vehículos que pasan por la zona. Riveiro recordó que el centro histórico es un lugar de preferencia peatonal y que los transportistas y repartidores "deben circular con cuidado y atención". "Tampoco se cambian los árboles de sitio u otros elementos" concluye la edil.