C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Los vegetarianos lo tienen "crudo" en la Feira Franca. Y es que sin duda la carne es la gran protagonista de los miles de menús medievales que ayer se sirvieron en la ciudad. Unas comidas que son un auténtico reto para los estómagos de los comensales ya que suelen tratarse de banquetes pantagruélicos. En total fueron más de 225 mesas particulares las que se colocaron en las calles de Pontevedra a los que hay que sumar todos los bares, restaurantes y puestos instalados en la calle. Los miles de visitantes abarrotaron la Alameda, Las Palmeras y todo el casco viejo.
El viajero de esta máquina del tiempo en la que se convierte Pontevedra en la Feira Franca comprobó que en las fiestas del medievo se comía realmente bien. El churrasco y el chorizo –criollo o del país– son los reyes de la fiesta, así como el cerdo en cualquiera de sus variantes. Las barbacoas no dejaron de humear durante todo el día asando casi cualquier tipo de carne. El pulpo o las sardinas asadas son los únicos productos procedentes del mar que se cuelan en el menú. Las empanadas también surgen por doquier y las filloas e infinidad de dulces dan paso a una sobremesa en la que no falta la queimada y los licores en abundancia. Antes, el vino del país facilitó la ingesta de todos estos manjares.
De lo que no disponían los pontevedreses del medievo era de un dispositivo de seguridad tan amplio como el que desplegó el Concello con la Policía Local, Protección Civil y Bomberos apostado por todo el perímetro.
Aunque no hubo que lamentar incidentes graves, en el puesto médico avanzado del Teatro Principal se atendió hasta las 21.00 horas a un total de 25 personas, la mayoría por cuestiones leves como pequeños cortes y lipotimias. Sólo hubo un traslado a Montecelo por una caída, aunque el caso podría ser atendido en el puesto del Principal, esta persona fue evacuada al Hospital por precaución. Tampoco fue necesario que los vehículos de emergencias utilizasen el corredor de urgencias habilitado en el casco viejo. La Policía Local retiró dos mesas no autorizadas y se advirtió en otras 16 para que tomasen medidas de seguridad a la hora de realizar asados y barbacoas.
La Policía Local calcula que la afluencia a la Feira Franca fue mayor este año que en ediciones anteriores. Los aparcamientos disuasorios funcionaron con normalidad y tanto éstos como los de pago estuvieron todo el día llenos.