CRISTÓBAL SOAGE - PONTEVEDRA
Los recuerdos de la vida de Dionisio Aboal están estrechamente ligados a Os Alegres. La agrupación de gaitas ha sido reconocida por la asociación Amigos de Pontevedra por su labor en la ciudad como impulsores de la música y la cultura tradicional. Tras más de 70 años de actividad es momento de echar la vista atrás para conocer cómo ha sido el camino que ha convertido a Os Alegres en un referente socio-cultural de Pontevedra.
–¿Cómo nacen Os Alegres?
–El grupo lo formó mi padre, Alejo Aboal Pérez. La primera referencia que hay es del año 1939, de las fiestas del Pilar de Mourente, allí fue donde mis padres se conocieron. Mi padre ya llevaba un tiempo tocando la gaita y desde aquel momento el grupo pasó por varias etapas: empezó como un cuarteto, siguió como una charanga y pasó por fases distintas. Mi padre lo dejó en 1974 porque estaba cansado después de tanto tiempo y tras algún problema con los miembros del grupo.
–¿Y fue usted quien cogió el testigo?
–Sí, yo decidí seguir con Os Alegres. Al principio continué con algunos veteranos que se quedaron pero poco a poco fue entrando gente nueva. Al poco tiempo decidimos crear la sección de escuela, empezamos a recopilar piezas antiguas, partituras, trajes tradicionales, instrumentos... investigábamos un poco de todo. En el año 1979 nos metimos en concursos, en reuniones de agrupaciones, empezamos a ir a ferias de artesanos y ahí fue cuando las cosas empezaron a funcionar.
–Y en todo este tiempo al grupo le ha dado tiempo para muchas cosas.
–Pues sí, hemos participado en varias películas, grabamos varios discos, colaboramos con otros artistas... Yo les llamo artistas pero debería decir fenómenos como Carlos Núñez o Mercedes Peón. Nuestra labor es aprender de otros artistas y que ellos también aprendan de nosotros. Ahora nos dedicamos con intensidad a la recuperación de instrumentos. Vamos a presentar dentro de poco un instrumento de más de 200 años hecho con una calabaza y conchas de vieira. Nosotros pretendemos recuperar instrumentos para que sigan funcionando, no para que se queden en un museo.
–¿Cuántas personas forman parte del grupo?
–Muchas, actualmente personas fijas somos alrededor de unas 50, pero entre colaboradores y gente que nos ayuda de vez en cuando superamos los cien. Además nosotros creamos escuelas en más de 40 pueblos de Pontevedra y muchas de ellas siguen todavía activas con mucho éxito.
–¿Cómo le ha influido formar parte del grupo a nivel personal?
–Yo llevo toda la vida en Os Alegres y toda mi familia está aquí dentro, todos ayudan de una forma u otra. Yo soy el presidente pero detrás de mí hay mucha gente sin la que el grupo no podría salir adelante. Cada año nos reunimos para celebrar el aniversario y a la fiesta viene gente que pasó por el grupo y ahora ya no está, pero siguen recordando Os Alegres con cariño. De aquí han surgido varios matrimonios, a veces más que un grupo de gaitas esto parece una agencia matrimonial. Ha habido como mínimo cinco parejas que se conocieron aquí. Mi hijo, por ejemplo, se casa en agosto y a su novia la conoció aquí.