REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Un altercado entre una supuesta prostituta y su cliente en la que participó un varón amigo de la mujer acabó con los dos primeros en el hospital de Montecelo a consecuencia de diversas heridas.
Los hechos se remontan a la tarde del pasado miércoles cuando, a las 18.35 horas, efectivos de la Policía Local de Pontevedra recibieron un aviso alertando de que dos personas se estaban peleando en la calle Rosalía de Castro. Cuando se encontraban a la altura de Palamios una mujer llamó la atención de los agentes.
Ella presentaba una herida en un labio por la que estaba sangrando. Se trataba de una viguesa de 35 años de edad quien aseguró que un varón la había agredido para forzarla a mantener relaciones sexuales con él. En ese momento apareció en escena el hombre que supuestamente la había golpeado. Estaba, según fuentes oficiales de la Policía Local, sangrando abundantemente por la cabeza y presentaba una contusión en el brazo izquierdo. Según la versión que él mismo manifestó a los agentes municipales, minutos antes había contratado servicios sexuales con esta mujer y, tras pagarle, llegó un tercer individuo conocido de ésta y lo agredió en la cabeza. El supuesto cliente es un vecino de Pontevedra que tiene 50 años de edad.
Según explicaron desde la Policía Local, la tercera persona implicada, otro vecino de Vigo, también compareció un poco más tarde en el lugar de los hechos y fue identificada por los agentes, no obstante se desconoce su versión de lo sucedido.
Los dos heridos fueron trasladados por una ambulancia del 061 al centro de salud de A Parda y tras una primera asistencia ambos fueron trasladados al Hospital de Montecelo. Los agentes municipales preguntaron a ambos si deseaban interponer una denuncia por estos hechos, pero ambos declinaron hacerlo.
Coche robado
Ese mismo día la Policía Local de Pontevedra también recuperó en las calles de la ciudad un coche que había sido sustraído.
Ocurrió en la calle de A Seca cuando los operarios de la grúa observaron un vehículo Toyota Carina de color verde que tenía las puertas abiertas y las llaves puestas lo cual llamó su atención.
Tras preguntar en un bar de la zona, su propietario les manifestó que el coche llevaba allí todo el día sin que nadie se interesase por él. Después de comprobar su matrícula en la base de datos se pudo saber que el vehículo figuraba en los archivos como robado.