ARACELI SILVA - POIO
El Premio Nobel de la Paz, e hijo adoptivo del municipio, Adolfo Pérez Esquivel aprovechó ayer su corta estancia en el municipio de Poio para supervisar las obras del Parque da Memoria, en A Seca, que él mismo impulsó. Asimismo aprovechó la ocasión para concretar la fecha de la inauguración del monumento, que tendrá lugar el 18 de marzo de 2011.
Aunque en una visita realizada a Galicia el pasado año, el Nobel y promotor del Monumento a la Memoria había establecido la pasada primavera como fecha para la apertura oficial del proyecto, finalmente se ha tenido que aplazar por motivos de agenda. Durante su estancia en A Seca, Pérez Esquivel comprobó que los trabajos están prácticamente terminados. Así, se refirió a que tan sólo está pendiente la plantación de árboles típicos de los distintos continentes, para los que el Concello ya ha iniciado conversaciones con varios botánicos, y una barrera de tullas que se habilitará en la zona limítrofe con la fábrica de Pescamar.
Así pues, el Parque da Memoria está listo para su inauguración. Precisamente el creador del monumento que se ubica en la parte central del parque adelantó alguno de los detalles del acto que se celebrará el próximo año y destacó que su esposa ha compuesto dos piezas musicales inspiradas en la obra que serán interpretadas por los coros de Poio que ya han comenzado a ensayarlas. Además en su interpretación utilizarán instrumentos andinos típicos de Argentina con los que pretende simbolizar el hermanamiento entre los pueblos.
La Administración local remitirá invitaciones a la Casa Real, a los responsables del Gobierno central y a numerosas autoridades a nivel gallego. Por su parte, el promotor del proyecto se comprometió a contactar con los premios Nobel que han colaborado con la materialización del monumento con el objetivo de poder contar con su asistencia en el acto inaugural. Entre ellos se encuentran Rigoberta Menchú, el Dalai Lama, Nelson Mandela, Gorbachov. Desmon Tutú y José Saramago.
Proyecto
De esta manera, el 18 de marzo del próximo año concluirá un proyecto iniciado hace cuatro años con el objetivo de rendir homenaje a la emigración de los cinco continentes. El conjunto está compuesto por cuatro monolitos de piedra y seis bloques, a modo de bancos, en los que se pueden leer los mensajes que aportaron los premios Nobel que participaron en la iniciativa. En el centro de la composición se ubica la rosa de los vientos, presidida por una semilla que creó el propio Pérez Esquivel y que cuenta en su interior con un láser.