F. M. - PONTEVEDRA
El sindicato CIG denunció ayer que la constructora Casas Novas tiene en caja 303.000 euros, una cantidad próxima a la deuda que mantiene con los trabajadores a los que debe indemnizar por despido. Tras reunirse con uno de los administradores del proceso concursal, el representante de CIG Xaquín Agulla recordó que el acuerdo con la empresa era que todo el dinero que se ingresara en la cuenta de la constructora se destinase prioritariamente a indemnizar a los trabajadores despedidos, tras el proceso concursal. Por el contrario, Casas Novas busca "excusas" –indicó Agulla– como que tiene que pagar las facturas de la luz, "a luz dunha empresa que está pechada e que non gasta nada", apunta el sindicalista.
Con los más de 300.000 euros que tiene la empresa en su haber, prácticamente se saldaría la deuda con los trabajadores, según explicó el sindicalista, quien denunció que la administración concursal no está cumpliendo los compromisos con la parte social, al no destinar el dinero ingresado al pago de indemnizaciones.
Por otra parte, Agulla criticó que "otros", en clara alusión al sindicato CC OO, intenten responsabilizar de la deuda con los trabajadores al Concello de Pontevedra, por no abonar unos 125.000 euros que debe a la constructora y responsabilizó a la propia empresa de este impago, por no haber presentado las certificaciones de obra correspondientes. Agulla entiende que la crítica de CC OO al Concello capitalino es "su papel", mientras que "nós non participaremos en extorsións ás Administracións públicas que non teñen ningún tipo de débeda cos traballadores", añadió.
La pasada semana se abonaron unos 151.000 euros a los trabajadores, que se vienen a sumar a los 500.000 euros pagados el pasado abril, con lo que ya se ha abonado casi el 80 por ciento de la deuda contraída, según explicó Agulla.