N. D. - PONTEVEDRA
Los bañistas que disfrutaban a media tarde de ayer de una veraniega jornada de playa en los arenales de Portocelo y Mogor, en el municipio de Marín, se encontraron a las 17.00 horas con la desagradable sorpresa de la llegada de pequeñas "galletas" de chapapote, arrastradas por la marea. A esa hora, un usuario de estas playas alertaba al servicio de emergencia del 112 de la presencia de estas manchas de alquitrán, en general de pequeño tamaño. Desde ese departamento se contactó con los socorristas de la zona, que confirmaron el incidente.
Los testigos apuntan que las "galletas" tienen un diámetro entre dos y cinco centímetros y de apariencia "blanda". Desde el 112 se avisó al servicio de Salvamento Marítimo y a agentes del Seprona de la Guardia Civil y de Medio Ambiente, con el fin de comprobar los efectos de esta contaminación y, si fuera posible, localizar el origen de estas "gallegas".
Las primeras hipótesis apuntan a la posibilidad un sentinazo (el vaciado de los depósitos por parte de un barco) en alta mar pero que las corrientes y las mareas hubieran arrastrado restos de ese combustible hasta las playas de la ría de Pontevedra, por lo que no se descarta que además de a Mogor y Portocelo, hubieran llegado manchas parecidas a otros arenales.
Este tipo de maniobras ilegales por parte de los barcos no es infrecuente, por lo que incidentes como el de ayer suelen producirse a lo largo del año, pero en verano son más destacados por el uso masivo de las playas.