DAVID GUIMAREY - PONTEVEDRA
Sólo hacía falta darse una vuelta por los comercios para darse cuenta de que la llegada de las rebajas era ayer una noticia a medias. El segundo día de estos descuentos del verano no tuvo nada que ver con el bullicio del primer día, en el que la huelga del sector textil dibujó un panorama atípico con muchos comercios cerrados y otros con las verjas a medio bajar. Ayer se recuperó la normalidad.
Curiosos y consumidores se aprovecharon del recorte en los precios, a pesar de la reciente subida de los impuestos sobre el consumo. Los comercios más concurridos fueron los del centro, donde tras la resaca del paro del sector textil, se pudo observar más concurrencia de público de la habitual. Donde menos gente se vio fue en los comercios más pequeños. Sin embargo, se espera que la avalancha de compras se produzca especialmente a partir de hoy.
De momento los descuentos se sitúan en torno al 20 y 30% y son raras las rebajas superiores al 50%, pero se espera que las “gangas” aparezcan a partir de la segunda quincena de agosto.
Los comerciantes no se muestran optimistas de cara a las posibles ventas de estas rebajas, aunque les parecen exageradas las predicciones de la Federación Provincial del Comercio de Pontevedra que indican que se facturará en torno a un 30% que en rebajas de otros años.
Subida impositiva
No se espera una gran repercusión en el volumen de venta de la reciente subida del IVA, a menos a corto plazo. Los más recelosos de este incremento fiscal son los comercios más pequeños ya que junto con las rebajas, el margen de beneficio se recorta.
“La gente no viene con la voracidad del primer día”, se lamentaban algunos encargados de tiendas de ropa que, obligados por los piquetes o por voluntad propia, cerraron en el primer día de rebajas. “No vamos a recuperar lo que perdimos por cerrar” señalaba el encargado de una conocida tienda situada en Benito Corbal y que estima unas pérdidas de 15.000 euros al no abrir en el primer día de rebajas.