N. DAVILA - PONTEVEDRA
Los pontevedreses tendrán que seguir soportando los atascos en la salida norte de la AP-9 y en el nudo de A Barca algunos años más. El gobierno local, que reclama desde hace años a Fomento que remodele por completo ese complejo entramado viario, ya ha asumido que "este año no habrá una solución para A Barca" pese a que hace apenas seis meses un acuerdo entre el BNG y el PSOE en el Senado garantizaba la reserva de 200.000 euros en los Presupuestos del Estado de 2010 para comenzar los estudios técnicos de remodelación.
El concejal de Infraestruturas, César Mosquera, ha admitido que "en los tiempos que corren, los proyectos que saldrán adelante serán terriblemente selectivos" y la reforma del nudo de A Barca, "pese a que no sería muy cara", es una de las víctimas de los recortes y reajustes inversores de Fomento. El cambio de diseño total del entronque de la AP-9 con la carretera de Vilagarcía y la calle Domingo Fontán es una vieja demanda municipal, pero con las obras del puente das Correntes se había convertido en "una necesidad" con el fin de aliviar la intensidad de tráfico que se aguarda en la zona con al apertura de ese viaducto.
La pretensión inicial del concello era conseguir que el peaje de Alba se trasladara más al norte, al menos en Campañó, y se abriese un segundo acceso en ese punto a la AP-9, que descongestionase A Barca. Fomento ya se mostró reacio en su día a esta opción por la negativa de Audasa a aceptarla, pero sí admitía una remodelación del nudo actual, hasta el punto de que llegó a elaborar diversos diseños de actuación.
Sin embargo, en marzo de 2009 el Ministerio de Fomento decidió dejar en suspenso esos estudios y vincularlos a las negociaciones generales del ministerio con la concesionaria de la Autopista para ampliar la AP-9 en algunos tramos, especialmente el puente de Rande. En noviembre del mismo año, Fomento volvía a arrojar un jarro de agua fría al concello al admitir que no se había dado orden alguna para reactivar esos estudios en el nudo de Bomberos.
Hace apenas unas semanas Fomento presentaba en Vigo su plan para duplicar el puente de Rande, lo que se podría interpretar como una puerta abierta a retomar esa vieja aspiración, sobre todo después de que en diciembre de 2009 un pacto entre el BNG y el PSOE en el Senado acordara incorporar 200.000 euros a Presupuesto estatal de 2010 con ese fin.
Sin embargo, lo recortes presupuestarios motivados por las medidas para reducir el déficit público han llegado al gobierno local a admitir que, una vez más, el plan de A Barca queda en el aire, una situación que también afectaría, según los temores municipales, a la autovía A-57 entre Pontevedra y O Confurco, toda vez que Fomento ha otorgado la prioridad inversora a la denominada A-59, una autovía desde Vilaboa hasta Peinador que se presenta como la alternativa a la saturada carretera nacional 550 y a la propia autopista.
Con la reforma del nudo de A Barca y la construcción del puente das Correntes, el concello confiaba en desatascar la orilla norte del río Lérez. En todo caso, únicamente con el viaducto en construcción, el gobierno local aún mantiene que se podría retirar del puente de A Barca alrededor del 60% de su tráfico, con lo que se podría limitar a una única dirección, en principio de entrada a la ciudad.
Con respecto a la obra de As Correntes, a punto de cumplirse tres meses desde su reanudación (tras otros nueve meses paralizada por carecer de la autorización de Costas) los trabajos se centran en los rellenos del río para crear las "penínsulas" destinadas a ejecutar los cimientos en ambas orillas del río. Hace unos días, además, las obras obligaron a abrir un desvío en Domingo Fontán.