M. Q./N. D. - PONTEVEDRA
"Lóxicamente os traballadores só podemos valorar esa decisión negativamente". Así recibieron los trabajadores de Ence el veto del Parlamento de Galicia a la instalación de una planta de biomasa en el complejo de Lourizán. Un proyecto rechazado de manera unánime por PP, PSdeG y BNG y que la plantilla veía como una manera de consolidar la actividad de la pastera más allá de 2018. "Desconfiamos de que nos teñamos que ir antes, porque sabemos que están a haber contactos entre a Xunta e a empresa", indicaba ayer el presidente del comité, Miguel Graña.
Desde la representación de los empleados, liderada por la CIG, ya mostraron en su momento satisfacción porque el Gobierno autonómico admitiese a trámite el proyecto para instalar esa central que permitiría cerrar la mayor parte del ciclo productivo en Pontevedra. Sin embargo, al acuerdo que promovió el grupo socialista y al que se sumaron después conservadores y nacionalistas echaría por tierra un plan que entre los asalariados de Ence se veía con buenos ojos. "Podería haber visos de que se concedese unha prórroga, pero agora con esa negativa non a haberá", augura Graña.
La incertidumbre acerca de los planes para trasladar Ence de su actual ubicación conlleva que desde los empleados y sus interlocutores se defienda la continuidad del recinto junto a la ría pontevedresa. La colocación de una factoría de biomasa en Lourizán serviría para arraigar esas actividades. Y es que, tal y como argumentaban también los partidos políticos y las asociaciones contrarias a que Ence siguiese en ese lugar más allá de 2018, la llegada de un nuevo recinto fabril se vería como una manera oficiosa de anunciar la prórroga.
Por ello, Graña apunta: "Nós xa valoramos dun xeito positivo no seu momento a nova dunha posible instalación desa central, polo que agora temos que ver negativamente ese acordo". Desde el comité de empresa recuerdan que por ahora no hay nada en firme en cuanto a la ubicación a la que se mudaría el complejo en el caso de que la concesión concluyese en dicho año. "Ninguén nos di nada, pero nós temos claro que está a haber contactos entre a Xunta e a empresa", comenta el dirigente del comité, agregando: "Nós o que pedimos e que se Ence ten que deixar o seu emprazamento actual en 2018, que se quede na comarca".
Sin embargo, el dirigente advierte incluso de que hay posibilidades de que la salida de la pastera de Lourizán, una vez rechazada la planta de biomasa, se concrete antes de 2018. "Hai negociacións e aínda que oficialmente só haxa silencio, nós desconfiamos de que Ence se pode marchar antes dese ano", reitera.
Dudas económicas
Por otra parte, en el acuerdo que se alcanzó en O Hórreo el pasado martes, se hacía referencia a las dudas sobre la rentabilidad de la planta de biomasa. El Parlamento puso de manifiesto la "inviabilidad económica" de esa central energética (por estar programada para un plazo más amplio que la propia concesión de terrenos hasta 2018) y emplazó a la Xunta a "hacer los trámites oportunos, de acuerdo con la legislación vigente, para impedir la toma en consideración final de este proyecto".
Esta decisión se refrendó, además, con la exigencia de "impedir cualquier tipo de instalación de carácter complementario vinculado al complejo industrial Ence, con el objeto de impedir la consolidación de dicho proyecto". Asimismo, se instó a la Xunta a "modificar el Plan de Ordenación do Litoral (POL)" en el ámbito de la fábrica, para intensificar la protección de sus terrenos, al tiempo que se exhortó a "impulsar una solución concertada con todos los agentes implicados, que lleve a la factoría fuera de la ría antes de 2018, y a cerrar el ciclo productivo del papel en Galicia".