FERNANDO MARTÍNEZ - PONTEVEDRA
"Non esperabamos atopalo tan disposto a dar por válidas as nosas reivindicacións, que en liñas xerais parecéronlle moi xustas", manifestó el presidente de la Comunidad de Montes de Salcedo, Fernando Pintos, al valorar la entrevista del pasado martes con el general jefe de la Brilat, José Antonio Alonso Miranda. El portavoz vecinal asegura que el responsable militar se mostró "moi receptivo" a las propuestas. Se comprometió a estudiar "con seriedade" algunas y a poner en práctica de forma inmediata otras. Entre las primeras se encontraría la necesidad de iniciar un estudio para trasladar la zona de maniobras, alejándola de los núcleos de viviendas y, entre las de aplicación inmediata, la erradicación de conductas "arrogantes ou intimidatorias" –explica Pintos–, en el trato de los militares hacia los residentes.
Según informó el presidente de la Comunidad de Montes, el general Alonso manifestó su conformidad con la propuesta de los vecinos para desplazar el campo de tiro y zona de entrenamientos, así como sus argumentos para pedirlo. "De feito admitíu que a ubicación é un erro e que él nunca o tería posto alí", dice Pintos, sino "onde sexa menos perxudicial para a poboación".
Nueva ubicación
Los comuneros plantearon la posibilidad de ubicar la zona de maniobras en la superficie comprendida entre la carretera que parte de la puerta Oeste de la base, pasa ante el campo de tiro hacia el río y de ahí se dirige por el margen de la carretera vieja hasta la puerta Sur del cuartel. En caso de que esta superficie no fuese suficiente, proponen ampliar el campo en la zona comprendida entre la carretera de Castiñeiras y el linde con Vilaboa. Estaría unida a la base militar, en la zona de edificaciones e infraestructuras, y ocuparía un total de 62 hectáreas, representando un 35 por ciento de la superficie total del monte.
Los comuneros entienden que esta ubicación no representaría un perjuicio para los vecinos colindantes, dejaría libre toda la superficie de monte donde se sitúan los yacimientos arqueológicos y los manantiales de traída de agua, y permitiría realizar las actividades necesarias que deben acometerse tanto en el monte como en las propiedades limítrofes.
En cuanto al campo de entrenamientos conocido como "aldea afgana", también demandan trabajar en la idea de buscar una nueva ubicación pero, en cuanto a que esta obra está consolidada, piden que se hagan las maniobras "imprescindibles" y causando los mínimos perjuicios posibles a la población próxima.
Se trataría, en suma, de un desplazamiento integrado en el terreno de la propia base y que no supondrían ningún coste añadido, según indicaron los comuneros.
También proponen un cambio de localización para el campo de tiro, desplazándolo a una zona "adecuada á normativa", además de un apantallado de sonoridad en las inmediaciones, de manera que minore los ruidos que se producen y que "afectan de forma moi grave aos veciños", recordó Pintos.
Serían en todo caso, actuaciones a estudiar y acometer en un período razonable de tiempo, ya que los comuneros asumen que los cambios no se producirán "de hoxe para mañán", dijo el portavoz vecinal.
Asamblea
De todas formas, indicaron al responsable militar que a finales del próximo mes de junio se celebrará asamblea general de la Comunidad de Montes, y en esa fecha esperan poder presentar a los vecinos "algún avance" sobre estas cuestiones.
En la reunión del pasado martes se abordó también la recuperación de la parte del monte no ocupado por la base. Los comuneros explicaron que debido al abandono experimentado durante los últimos cincuenta años a causa de la afección del Ejército, los vecinos no pudieron beneficiarse del terreno como las restantes parroquias.
De ahí que la Comunidad de Montes solicitase al responsable de la base que acepte los proyectos presentados por la empresa Tragsa, que permitirían llevar a cabo unos trabajos "imprescindibles" para su recuperación. "Consideramos esta petición irrisoria se temos en conta que durante este longo período, a Comunidade de Montes non recibíu nada dos case oito millóns de euros que calculamos que tería producido o monte cunha explotación forestal adecuada", dice Pintos.