N. D. - PONTEVEDRA
Tras la misa solemne de mediodía, la imagen de San José recorrió los alrededores del templo de Campolongo, en una celebración que, como no, reunió a padres e hijos para festejar una jornada tan especial como la de ayer. En este ocasión, como ya ocurrió el pasado año, el barrio honró a su patrón únicamente con los actos religiosos, ya que las fiestas populares, con atracciones de feria, verbenas y demás actividades han quedado, por el momento, abandonadas por falta de una comisión organizadora.
Aún así, la celebración sirvió para que el párroco de San José, José María Recuna, retomara el pulso del barrio, después del infarto que padeció hace una semanas, en plena celebración religiosa y que le obligó a guardar reposo. Hace unos días, el sacerdote se reincorporó a su puesto.
Al margen de esta fiesta y de las habituales compras de los últimos días, la ciudad también tuvo el jueves un acto relacionado con el día del padre en el Mercado, mediante una degustación de embutidos organizada por el módulo de dinamización comercial de la escuela taller de Monte Porreiro.