S. R. - PONTEVEDRA
Asegura Fito Cabrales que para ser feliz conviene saber que no puedes serlo todo el rato, que mejor será que a estas alturas no te afecten las críticas y que romperse la cabeza, lo mínimo si es posible. Un sabio aliño para su magistral receta de rock, letras sencillas (al menos en apariencia) y auténticas que tan bien le funciona. Tras colgar varias veces este invierno el cartel de "no hay entradas" y batir récords de ventas y premios, el antidivo y su banda Los Fitipaldis reunieron a unas 2.000 personas en Pontevedra, demostrando que su método para curar, la fitoterapia, es buena contra la crisis y hasta contra el mal tiempo.
Puntuales, Fito & Fitipaldis saludaron al público con la canción "Antes de que cuente diez". Vestido con una gorra a cuadros, camiseta (la de la gira se vendía a precios entre 10 y 20 euros) Adolfo (Fito) Cabrales siguió con "Un buen castigo" del álbum "Lo más lejos a tu lado", que le permitió recordar a los asistentes que "cuidar de las estrellas puede ser un buen castigo Pontevedra".
Incondicional, el público (desde veinteañeros a veteranos que ya han soplado 50 velas) coreó su nombre en cuanto Fito Cabrales les deseó un "Buenas noches Galicia". Vinieron a continuación éxitos de estos diez años de trabajo como "Por la boca vive el pez" y "Viene y va", arropados por proyecciones que se hacían innecesarias ante el potente sonido, incluso en un espacio de discutible acústica como el pabellón ferial.
En una noche de rock también hubo tiempo para las despedidas. En este caso la del grupo telonero, La Cabra Mecánica, que anuncia que deja los escenarios.