B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA
Faltan médicos. Lo saben los profesionales en activo sobrecargados de trabajo. Lo denuncian el Colegio Oficial de Médicos y los sindicatos. Lo constatan los responsables sanitarios cuando tratan de ampliar plantillas o de cubrir las vacantes, bajas o ausencias laborales de facultativos. Y lo sufren los pacientes.
Ahora además lo certifica el Estado con el catálogo general de ocupaciones de difícil cobertura, que incluye, en el primer trimestre de 2010, una única demanda para la provincia de Pontevedra: médicos de medicina general. Se da la circunstancia de que es también la única demanda contemplada para toda Galicia.
Este catálogo abre la puerta a la contratación de profesionales extranjeros, toda vez que no hay titulados nacionales suficientes y/o interesados en las ofertas de trabajo que ofrece bien el Sergas para los centros de Atención Primaria y servicios de Urgencias o bien empresas y aseguradoras privadas para sus policlínicas y centros sanitarios. Recurrir a esta vía oficial permite a los empleadores tramitar directamente la autorización para residir y trabajar del profesional extranjero y por tanto acortar los plazos para la incorporación laboral del contratados.
De acuerdo con los últimos datos aportados por el Sergas, en los centros del área sanitaria norte de la provincia (Pontevedra) prestan servicio cerca de 1.084 médicos, de los que 405 están adscritos a centros de Atención Primaria y 579 a los hospitales Montecelo y Provincial (CHOP) y al Comarcal de O Salnés.
Esta nómina, siempre ciñéndonos al sistema público de salud, se incrementa a 2.700 si se suman los profesionales de la medicina del área sanitaria sur (Vigo), en donde hay 608 médicos en Atención Primaria y 986 en los distintos centros del Complejo hospitalario universitario de Vigo (Chuvi).
Déficit generalizado
El déficit de médicos constatado en la provincia no es exclusivo de Pontevedra pues analizando el catálogo general de ocupaciones de difícil cobertura de 2010 se comprueba que en tan sólo en una de las nueve comunidades y en una de las dos ciudades autónomas que recurren a esta vía para ofertar trabajo a inmigrantes no incluye la petición de facultativos. La excepción la constituyen el País Vasco y Melilla.
Los "buscadores" de profesionales de la medicina, tanto generalistas como especialistas, son: Asturias, Baleares (todas las islas), Canarias (todas las islas), Castilla-León (para Zamora y León), Cataluña (para las cuatro provincias), Comunidad Valenciana (para la provincia de Valencia), Murcia y La Rioja y la ciudad de Ceuta.
La dificultad para encontrar facultativos no impide que recién titulados y profesionales con experiencia hartos de la inestabilidad laboral opten por ir a trabajar a Portugal, cuyo ministerio de Sanidad ha puesto en marcha un plan de captación de médicos españoles (también de titulados en Enfermería) o a otras comunidades autónomas en donde tienen propuestas de trabajo más atractivas. En los últimos tiempos también Reino Unido se perfila como un destino profesional emergente para los médicos gallegos.
Sindicatos como CIG o Cemsatse o el Colegio de Médicos de Pontevedra han denunciado de manera reiterada el "maltrato" laboral de los médicos que se incorporan al sistema público de salud: guardias excesivas, cambios de turno, sobrecarga de trabajo por tener que asumir pacientes de otras consultas (habitual en toda la red de Primaria) y la no consolidación de plazas lo que provoca que opten por cualquier alternativa que mejore su situación y sobre todo que les aporte estabilidad.
Al igual que ocurre en otras muchas áreas profesionales, el déficit de médicos (generalistas o especialistas) se suple con fichajes (en las menos ocasiones) y con contrataciones de profesionales de otros países.
En los centros de salud y en los servicios de Urgencias de Primaria y hospitalarios de la provincia, tanto del Sergas como de policlínicas y centros sanitarios privados, no es extraño encontrarse a médicos (y a personal sanitario no facultativo) de origen latinoamericano (sobre todo argentinos, chilenos, venezolanos, dominicanos y cubanos) y árabe (palestinos y libaneses).
El Colegio Oficial de Médicos ha reclamado a la administración autonómica una mayor supervisión y control de las titulaciones (y en consecuencia de la cualificación) de los profesionales extranjeros que ejercen en la provincia y en este sentido plantea que, al igual que ocurre con los médicos de aquí, la colegiación sea para ellos obligatoria.