REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Seis kilómetros de senda que invitan a la contemplación, el paseo o la práctica deportiva. La senda del Lérez es uno de los espacios urbanos más felicitados y utilizados por los vecinos, que desde ayer disponen de un tramo de 660 metros para disfrutar de la frondosa vegetación de la ribera.
La fiesta de inauguración del último tramo de la senda incluyó una visita guiada que partió del quiosco de la playa fluvial y se prolongó hasta la estación de Bombeo de Monte Porreiro, aunque los que quisieron pudieron continuar hasta Ponte Bora, el punto en el que se pone, de momento, el punto final a la ruta.
El guía explicó detalles de la fauna y flora, además de elementos arquitectónicos que encuentra el caminante a lo largo de la senda como los restos del antiguo balneario.
Finalizado el recorrido, los participantes en el mismo pudieron disfrutar de una "chocolatada" a sólo unos metros del río, una singular degustación que sirvió para rubricar meses de obras y años de proyectos para poner en valor uno de los espacios de mayor valor ecológico de la comarca.
Las obras inaugurada ayer incluyeron la construcción de desagües, drenajes transversales, limpieza y plantaciones, además de la instalación de un aglomerado. También se levantaron muros de piedra que habían caído y que dificultaban el paso, se instalaron barandillas en varios puntos y se logró una mejora de la accesibilidad.