B.M. - PONTEVEDRA
Un preso del centro penitenciario de A Lama denunció a su compañero de celda por violación. El suceso se produjo en la tarde del pasado martes a la hora de la siesta y fue comunicado a los funcionarios del penal un par de horas después, según indicaron fuentes internas del penal.
El supuesto agresor se enfrentó al funcionario que acudió a interrogarlo esgrimiendo un "pincho" de fabricación propia que intentó clavarle, sin conseguir su objetivo ya que fue reducido de inmediato por parte de varios compañeros del trabajador, añaden las mismas fuentes.
La víctima de la supuesta violación fue trasladada al hospital Montecelo, en donde se le hizo un reconocimiento médico, cuyo resultado se adjuntó a la denuncia, y a continuación regresó a la prisión. Se trata de un joven de 24 años, nacido en Vigo y cuya identidad responde a las iniciales M. D. V. Ingresó en el centro penitenciario el pasado mes de diciembre y compartía celda con su supuesto agresor sexual desde hacía una semana.
Fuentes penitenciarias de A Lama identificaron al denunciado como un ciudadano de origen magrebí y residencia en Barcelona, de 26 años de edad. Su nombre responde a las iniciales F. B. Llegó a la prisión provincial en el año 2007. En aplicación del régimen penitenciario, el agresor ha sido sometido a aislamiento.
En principio la relación entre los dos internos era buena, aseguraron fuentes internas del penal, que señalaron que ambos empezaron a compartir celda en el módulo 4 a petición propia, dado que F. B. habría puesto bajo su protección a M. D. V. porque, al parecer, era objeto de hostigamiento por otros reclusos debido a problemas relacionados con deudas.
En el relato de hechos realizado por la víctima de la agresión sexual, declaró que había percibido ciertas actitudes excesivamente cariñosas, que podrían interpretarse como eróticas, por parte de su compañero de celda pero las atribuyó a la relación de amistad que mantenían. Aseguró que nunca pensó que la situación podría derivar en una violación como la que tuvo que denunciar.
En el momento en el que se produjo la agresión sexual y también cuando F. B. atacó con un arma blanca de fabricación propia presenta síntomas de estar bajo los efectos de sustancias psicotrópicas, según coincidieron en señalar el denunciante y los funcionarios que intervinieron en su retención.
Fuentes del centro penitenciario de A Lama señalaron que el recluso de origen magrebí es un preso bastante conflictivo, como lo demuestra el hecho de que tiene en su haber varios partes de incidencia por broncas con otros internos y desaires a funcionarios del penal.
Los funcionarios de la cárcel de A Lama y los sindicatos penitenciarios han denunciado, de manera reiterada, la masificación que sufre el centro lo que explica, en buena medida, la proliferación de incidentes y episodios violentos en los módulos, la mayoría entre internos.
La prisión pontevedresa de A Lama tiene una capacidad nominal de 1.008 plazas, aunque en la actualidad su población reclusa ronda las 1.700 personas.
La situación de saturación se complica, añaden fuentes sindicales, por la existencia de módulos de reclusión terapéuticos y convivenciales cuyo aforo está limitado con el fin de que los proyectos de integración social que promueven lleguen a buen término.