C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Tras dos años de movilizaciones y protestas vecinales, la Xunta de Galicia y los afectados por la ampliación de la PO-531 entre Pontevedra y Curro pactaron ayer el diseño que tendrá este vial en su tramo más conflictivo, 3,5 kilómetros que discurren entre la rotonda de O Vao y Alba.
El acuerdo se alcanzó durante una visita que cursó el delegado territorial de la Xunta, José Manuel Cores Tourís, a este vial durante la cual se reunió con miembros de la Plataforma de Afectados y recogió sus peticiones. En este sentido, el gobierno autonómico, tal y como ya había avanzado, asumirá las peticiones vecinales y dará un tratamiento urbano a esta carretera.
De hecho, la Xunta accedió ayer a que la futura PO-531 tenga sólo dos carriles en el tramo de mayor concentración de población y no cuatro como se pretendía anteriormente. Sí contará con tramos de cuatro carriles en las zonas de suelo empresarial aunque en todo caso el trato será similar al que reciben travesías urbanas como la de As Corbaceiras. Todo el recorrido contará con aceras y facilidades para los peatones.
Entrando en detalle, el trazado partirá de la rotonda de O Vao con cuatro carriles hasta el final del polígono industrial y el primer puente. Allí se construirá una primera rotonda. Una segunda glorieta se situará justo en la confluencia con la carretera que lleva a Campañó. En todo este tramo el vial volverá a contar con dos carriles amplios de tal forma que haya margen suficiente para que una avería o un accidente no impidan la fluidez de la circulación. Cores Tourís aseguró que "melloraremos tamén o paso peonil ata a igrexa e o paso subterráneo nesa zona que permitirá facer o cambio de sentido e garantiremos a seguridade viaria prohibindo os xiros á esquerda, tal e como nos demandou a propia plataforma de afectados". También habrá actuaciones en el acceso al grupo escolar.
Desde la rotonda que conecta con la vía rápida hacia Poio y hasta Alba la PO-531 volverá a contar con 4 carriles humanizados y con accesos directos hacia las instalaciones empresariales allí ubicadas.
Después de que la Xunta modificase el plan diseñado anteriormente por el bipartito reduciendo a dos carriles parte del recorrido, los afectados también asumieron ayer que el vial mantenga cuatro carriles en algunos puntos si se les da este tratamiento de vial urbano. También asumen como inevitable el derribo de una vivienda, indicó Manuel Corredoira, presidente de la Plataforma. Fernando Moledo, representante de los vecinos de Campañó, también se mostró optimista tras esta reunión, pero también cauteloso a la espera de ver cómo se traducen estos acuerdos en los planos.