N. D. - PONTEVEDRA
La comarca ha comenzado a reparar los daños y desperfectos ocasionados por los vientos huracanados que padeció en la madrugada del pasado jueves, pero en la mayos parte de los casos, estos trabajos se prolongarán durante varias semanas e incluso meses, no sólo por su gravedad, sino también por el hecho de que todavía se mantiene la alerta en Galicia por fuertes vientos, que dificultan esas reparaciones y pueden agrandar los desperfectos.
Aunque no existen todavía cálculos más o menos aproximados de las pérdidas económicas ocasionadas por este temporal, todos los afectados coinciden en que son “millonarias”. De hecho, el concello, que tuvo que contratar a tres empresas por la vía de urgencia para atender el sinfín de emergencias, estima que sólo en las zonas ajardinadas de la ciudad, los daños superarán con creces los 500.000 euros, según admitió ayer el concejal de Facenda, Raimundo González Carballo, si bien insiste en que se trata de una “evaluación muy preliminar” que no incluye otros innumerables desperfectos en contenedores, farolas e instalaciones, como los pabellones de A Xunqueira y Salcedo, así como algún que otro colegio.
Nuevos avisos
En el concello pontevedrés se elevaban ayer a “más de 200” los árboles derribados por el viento, y a una estimación de 600 euros por ejemplar, ya se alcanzan los 120.000 euros. La ingente cantidad de trabajo que supone su retirada se prolongó durante la jornada de ayer, al tiempo que se repetían los avisos de nuevos casos, como los notificados en Cons (Mourente), un lugar donde los vecinos sufrieron problemas de suministro eléctrico, Vilafranca (Marcón), donde cayó un poste telefónico y parte del cableado de alumbrado público por un árbol, en Sanxenxo, al tumbarse una señal de tráfico, en Mollabao (Lourizán), con tres árboles en peligro de caerse, o en Lantaño (Portas) con otro ejemplar obstaculizando el paso cerca de la iglesia.
El viento no sólo se cebó con los árboles, sino que arrancó cubiertas, como en un edificio de la calle Ernesto Caballero o en las piscinas de Pontemuiños, y planchas metálicas, como en el centro de salud de A Parda. Los Bomberos tuvieron que multiplicarse ayer para subsanar los problemas que no pudieron atender el jueves. Así, acudieron a Benito Corbal para retirar unas tejas, a Peregrina para desmontar las planchas metálicas de una fachada, a Pintor Laxeiro para asegurar un cartel publicitario y a Eduardo Pondal, para retirar planchas bajo el puente de la avenida de Vigo.
La pérgola de la Azucarera de Portas, los columpios de los parques de Las Palmeras y de Campolongo, los árboles y farolas del campus fueron otras de las “víctimas” de las rachas de viento superiores a los cien kilómetros por hora, pero una de las instalaciones donde las consecuencias fueron más graves fue el complejo deportivo de Pontemuiños, cuyas piscinas climatizadas quedaron parcialmente al descubierto e inutilizadas. De hecho, los abonados y usuarios no podrán acudir a los vasos en las próximas dos semanas, tanto por razones de seguridad como porque la climatización no funciona adecuadamente. Desde la empresa que gestiona el recinto, Supera, se confía en reabrir las piscinas el 1 de febrero, si el tiempo acompaña, aunque se recuerda que el resto del complejo sí está disponible para el público.