B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA
"Garantizar, por un lado, la viabilidad futura de la empresa, pero también y, fundamentalmente, para causar el menor daño posible a sus trabajadores". Con esta doble finalidad Casas Novas ha solicitado al Juzgado Mercantil número 1 de la capital, que lleva el proceso concursal en el que está inmersa la constructora, la extinción laboral (despido) de 24 trabajadores. En la actualidad la plantilla asciende a 51 personas, la mitad de las que tenía hace menos de un año.
La empresa justifica ante los administradores concursales su petición por la "total falta de trabajo, unido a la imposibilidad de atender los costes (salariales y de Seguridad Social)". En el balance que aporta Casas Novas señala que, a día de hoy, tienen tres obras en activo (en las localidades ourensanas de Allariz y Cenlle y en la zona de O Gorgullón en Pontevedra) y ninguna en expectativa.
Dos de ellas (Allariz y Cenlle), siempre según la información que aporta la propia empresa, concluirán en un plazo aproximado de uno y ocho meses respectivamente.
Ante esta situación, advierte la constructora, de no atenderse su demanda de reestructuración laboral se "creará un grave perjuicio a los trabajadores, los cuales continuarán vinculados por su contrato de trabajo pero lo más posible es que no se puedan percibir su retribución mensual".
La solicitud de despido de los 24 trabajadores (19 obreros, un empleado de oficina y cuatro técnicos) no sorprende al comité de empresa, ya que fue planteada con anterioridad "con la pretensión de que aceptásemos despidos con la indemnización mínima, veinte días por año trabajado y el pago a cargo el Fondo de Garantía Salarial (Fogosa)", explicaba ayer Xaquín Agulla, responsable de CIG-Construcción, sindicato mayoritario en la constructora.
Ahora, con la presentación de la regulación de empleo ante el Juzgado de Mercantil, se abre un plazo de quince días para que las partes (empresa y comité) alcancen un acuerdo.
En los próximos días se convocará una asamblea de trabajadores para analizar la situación, pero Xaquín Agulla se lamentaba de que Casas Novas opte por la ley concursal para rescindir contratos "ya que observa menos garantías para los trabajadores que la legislación laboral".
"Nos parece un desprecio a los trabajadores y algo impropio de un constructor (Ricardo Mirón) que preside una organización empresarial (la Cámara de Comercio de Pontevedra), sostiene Xaquín Agulla.