B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA
Fue un “año negro”. Los empresarios no dudan en calificar en estos términos el 2009 y avalan la afirmación con datos como los facilitados por la Cámara de Comercio de Pontevedra: un total de 6.218 sociedades desaparecieron en su ámbito territorial (25 municipios del norte de la provincia, con la capital al frente) en el último año, a un ritmo de 518 empresas cada mes.
En este mismo período y en el mismo ámbito territorial nacieron 3.872 negocios, un número insuficiente para compensar las desapariciones. El 2009 acabó con un saldo negativo de 2.346 empresas.
La demarcación de la Cámara de Comercio de Pontevedra abarca, además de la capital, los siguientes municipios: Marín, Bueu, Moaña, Cangas, Vilaboa, Soutomaior, Redondela, Mos, Pazos de Borbén, A Cañiza, Dozón, As Neves, Arbo, Poio, Cotobade, A Lama, Ponte Caldelas, Lalín, Silleda, A Estrada, Fornelos, Rodeiro, Agolada y Vila de Cruces.
El balance cameral del pasado año deja en evidencia que de las 6.218 negocios que se vieron obligados a echar el cierre en el norte de la provincia, la mayoría eran comercios al por menor: 2.475 o lo que es lo mismo el 39,8% del total. Detrás de ellos fueron las empresas de servicios y actividades profesionales y las de la construcción las que registraron el mayor número de desapariciones: 1.611 (el 25,9% del total) en el primer caso y 1.158 (18,6%) en el segundo.
En menor medida cerraron sus puertas firmas vinculadas a la industria, (350) el transporte, el comercio al por mayor (313) y el transporte (280) y a la agricultura, (31).
Tomando como referencia las licencias fiscales, el año finalizó con un censo de 32.222 sociedades en el ámbito territorial de la Cámara de Comercio de Pontevedra, un 5,6% menos que el 31 de diciembre de 2008.
Tiempos difíciles
“El ánimo entre el empresariado está muy decaído, cada vez hay más sociedad en proceso concursal y las previsiones para 2010 no son nada buenas”. Quien así habla es el presidente de la Cámara pontevedresa, Ricardo Mirón, que sitúa en el horizonte del 2011 el inicio de la recuperación económica-laboral de la provincia, aunque cree que la crisis tocará fondo en el segundo semestre de este año.
“Vienen todavía tiempos muy difíciles” augura Ricardo Mirón, una situación que, en su opinión, sólo podría reconducir “un cambio inesperado en el sistema financiero que alivie el estrangulamiento que padecen muchas empresas por falta de liquidez y la imposibilidad de renovar sus póliza y créditos aunque tenga carga de trabajo”.