N. D. - PONTEVEDRA
Una monumental tromba de agua caída a mediodía de ayer en el municipio de Sanxenxo llevó el caos a parte del concello, pero en especial a la parroquia de Vilalonga, donde se desbordó un pequeño río que atraviesa el pueblo y provocó inundaciones en viviendas, bajos comerciales, fincas y una estación de servicio, además de afectar al tráfico en los viales más próximos. Además de Vilalonga, las intensas precipitaciones provocaron bolsas de agua en viales de Noalla y Major, según informaron fuentes del servicio de emergencia del 112 y del propio concello de Sanxenxo.
Mientras en Noalla la acumulación de agua no creó más problemas que los derivados del tránsito por la zona, en Vilalonga los vecinos se llevaron la peor parte, ya que en apenas unos minutos veían como el agua, que avanzaba por la carretera sin freno, se precipitaba hacia sus casas y fincas. Mientras los Bomberos y la Policía Local trataban de levantar las arquetas situadas en la zona para tratar de canalizar el agua, otros afectados instalaban a toda prisa improvisados obstáculos ante sus casas para evitar el desastre.
Pero en muchos casos no fue suficiente. Las plantas bajas de varias viviendas y algún bar fueron algunos de los edificios más afectados, así como la estación de servicio de Vilalonga, cuyos depósitos de combustible, enterrados en una finca trasera, quedaron totalmente rodeados por el agua, que incluso derribó un muro.
Una de las propietarias que se vio más afectada, achacaba, en medio de la inundación, el problema a la "falta de salidas para el agua" en la rotonda de acceso a Vilalonga. Según sus quejas, las remodelaciones realizadas en la carretera que une esta parroquia con el núcleo urbano de Sanxenxo no tuvieron en cuenta estas incidencias y la zona carece de puntos de desagüe suficiente.
"Esto se repite con cierta frecuencia, ya que cuando llueve mucho el agua baja desde Gondar hacia la rotonda de Vilalonga y se mete en nuestras casas", insistía esta afectada, mientras calibraba los daños en sus propiedades. "En el bajo de la casa tenga las neveras, la lavadora, el congelador, así como las cosechas de patatas y de kiwis", se lamentaba, al tiempo que arremetía contra el "abandono" de Vilalonga: "En Silgar estas cosas no pasan, pero sí en esta parroquia, que pagamos impuestos de lujo pero tenemos unos servicios de pena".
En otro domicilio próximo, en cuyo bajo se guardan unos perros de caza, también se trabajaba en desalojar el agua, mientras en la calle, los efectivos de emergencias trabajan, sobre todo, de achicar las carreteras anegadas y tratar de controlar el tráfico.
Al desbordarse el río, que los vecinos denominan da Ponte, el agua anegó por completo varias fincas y huertas, hasta el punto de que el agua, se canalizó por algún que otro camino, convertido por unos momentos en un torrente.
La "suerte" de los afectados es que la tromba de agua cesó del mismo modo que llegó, de modo que se pudieron paliar en parte los efectos de las inundaciones. Sin embargo, sí fue suficiente para provocar notables complicaciones en la circulación por la zona. De hecho, una enorme balsa de agua ocupaba los dos carriles del vial que enlaza Vilalonga con Dena (ya en el municipio de Meaño). En ese punto los Bomberos se afanaron por despejar lo antes posible la calzada. Aunque el tráfico no quedó totalmente cortado, sí muchos conductores optaron por la prudencia y decidieron no cruzar el gran charco. Con todo, se formaron algunas retenciones en el vial. En la vecina localidad de Meaño también se registraron algunas anegaciones en un garaje, mientras que el municipio de O Grove también hubo incidentes con la lluvia.
La tromba de agua caída, que duró aproximadamente un cuarto de hora y fue muy localizado en una zona concreta, también afectó de forma notable a la circulación por la autovía de O Salnés, desde Curro hasta Nantes, con momentos en los que la visibilidad era muy complicada.