N. D. / PONTEVEDRA
La inmobiliaria Costaverde, integrada en el Grupo Indeza, se ha visto obligada a desprenderse del emblemático edificio de la calle Gutiérrez Mellado que durante años fue la sede de Telefónica en la ciudad. Este inmueble, con fachada de piedra y cinco alturas, fue adquirido por esa empresa en 2007, con la intención de levantar en su solar un nuevo inmueble de viviendas. Sin embargo, la crisis del sector, que ha llevado a Indeza a solicitud un concurso de acreedores, ha echado por tierra esos planes.
Desde hace unos días, un cartel anuncia que este edificio de la calle Gutiérrez Mellado está de nuevo en venta y lo comercializa General de Terrenos y Edificios (GTE), una compañía que en su día estuvo vinculada al Banco Pastor. Este edificio ya llevaba meses en venta cuando lo adquirió Costaverde hace más de tres años, con la intención de proceder a su derribo y levantar un inmueble de varios sótanos (quizás para 40 ó 50 plazas de garaje), bajos comerciales, seis pisos y aprovechamiento bajo cubierta en una de las calles más céntricas de la ciudad. La edificabilidad podría estar en torno a los 2.000 metros cuadrados.
Así, en noviembre de 2007 el concello otorgó al grupo que preside Ángel Fernández Presas una licencia para acometer esa demolición, al tiempo que tramitaba un parcelamiento de solares para redistribuir los terrenos, colindantes con las galerías Oliva. Sin embargo, desde entonces no se produjo ningún otro movimiento y únicamente una gran local instalada sobre la fachada anunciaba que Costaverde tenía en marcha un plan inmobiliario en esa vieja sede de telefónica. Esa lona acaba de ser reemplazada por el cartel que anuncia que está de nuevo en venta.
La crisis, especialmente intensa en el sector de la construcción y que afecta a la empresa, inmersa en un proceso concursal aparece como posible causa de esta situación.
Después de semanas de intentos para evitar esa vía, el Juzgado de lo Mercantil número 2 de Pontevedra acabó admitiendo a trámite la solicitud del concurso de acreedores realizada por Indeza Edificaciones y Obra Civil, y en este mismo mes de diciembre se nombraba a los administradores concursales para avanzar en el desarrollo de este procedimiento.
La firma ya está por tanto en manos de los administradores concursales, después de que se viese obligada a recurrir a la suspensión de pagos por acumular una deuda de 70 millones de euros. Desde la firma que preside Ángel Fernández Presas, que también es el máximo representante de los constructores de Pontevedra, se establecen tres prioridades: devolverle la viabilidad a la empresa, afrontar el abono de los sueldos y conservar el puesto de los noventa empleados.