N. D. / PONTEVEDRA
Las polémicas casetas de obra ya han desaparecido de la avenida de Santa María, que luce, en su mayor parte, su nueva imagen, después de tres años de excavaciones arqueológicas, obras y remodelaciones. Aunque restan pequeños detalles, la concejala del centro histórico, Teresa Casal ha fijado ya para el próximo jueves, 30 de diciembre, el acto de inauguración de este proyecto, si bien será una ceremonia incompleta, ya que para entonces aún habrá obras bajo la calle, con el fin de acondicionar el futuro Centro de Interpretación de las Torres Arzobispales. Pero sobre todo, todavía quedará pendiente el Campillo de Santa María, que todavía presenta notables lagunas.
Las obras en el entorno más inmediato de la basílica de Santa María la Mayor arrancaron en 2007, con un amplio plan de excavaciones arqueológicas que sacó a la luz numerosos restos que, a la postre, obligaron a rediseñar los proyectos iniciales y multiplicar la inversión. Así, en el Campillo aparecieron tramos de la muralla, de casas medievales y diversos pavimentos, que echaron por tierra la propuesta inicial de crear una "pradera de césped" desde el propio Campillo hasta al calle Arzobispo Malvar. En la avenida se descubrieron los cimientos de las Torres Arzobispales y se apostó por crear un museo subterráneo, con un millón de euros procedentes del Plan E.
Pavimentaciones
Al margen de este museo, la superficie de la calle ya muestra su nueva cara, con una gran explanada enlosada en piedra, de la que han desaparecido las zonas ajardinadas de antaño y la escultura de Castelao, recolocada en la plaza de A Leña. También han desaparecido las polémicas casetas que durante semanas ocultaban el acceso al Palacete de las Mendoza (sede del patronato de turismo Rías Baixas) y que generaron numerosas quejas de la Diputación.
Según las previsiones de Teresa Casal, el próximo jueves, penúltimo día del año, se procederá a la reapertura de toda la avenida, incluidas las escalinatas hacia Churruchaos y el tramo más próximo al concello, así como la plaza de Alonso de Fonseca, empedrada hace tiempo con las losetas originales. El conjunto incluye la recolocación de la fuente de hierro que en su día se ubicaba en una esquina de la plaza. La fuente, similar a la de Curros Enríquez, está completamente restaurada.
Adecentar los hallazgos del Campillo ronda los 400.000 euros
En el programa de inauguración del próximo jueves no se incluye el Campillo de Santa María, pese a que inicialmente se apostaba por culminar a la vez todas las obras. Los hallazgos arqueológicos en esta zona han trastocado todos los planes, tanto en diseño como en calendario.
El concello dispone ya de un proyecto para consolidar, adecentar y "musealizar" al aire libre ese conjunto arqueológico, en el que figuran restos de la casa familiar de los Montenegro, muy cerca de la fachada principal de la basílica. Este proyecto ronda los 400.000 euros y el objetivo es crear senderos para pasear entre esos restos e instalar algunas plataformas para facilitar su visión.
Este conjunto medieval se integrará en el futuro en una ruta arqueológica por el casco viejo, junto con el Museo da Historia que se proyecta en Valentín García Escudero, y las Torres Arzobispales.
Ante la basílica
Pero al margen del apartado museístico, en el Campillo todavía restan actuaciones pendientes de reforma urbana propiamente dicha, sobre todo ante la fachada principal del templo. A ambos lados de las monumentales escalinatas existen dos porciones de terreno pavimentadas en tierra, en lugar de las losas de piedra del resto. Esta solución ha sido tajantemente rechazada por Teresa Casal, por el "deficiente efecto estético y el aspecto de obra inacabada" que presentan. Por ello, se ha ordenado a los técnicos municipales y a la empresa adjudicataria que se adopte una solución. La propuesta que está sobre la mesa es instalar una pavimentación con piedra rústica, con las piezas separadas de modo que entre las juntas crezca el césped.