N. DAVILA / PONTEVEDRA
Todos los agentes disponibles de la Policía Local desplegados por el casco urbano, los parkings subterráneos prácticamente llenos durante todo el día, atascos en puntos clave como la plaza de Barcelos, el puente de los tirantes o el nudo de O Pino y una avalancha de coches tratando de acceder a la ciudad. Con este panorama, la Policía Local activó ayer el dispositivo especial de control de la circulación urbana, con el fin de paliar el colapso que cada navidad se produce en la ciudad. La incesante llegada de clientes para comprar en el comercio local es la causa de este caos, que el alcalde, Miguel Fernández Lores calificó ayer como "inherente a cualquier ciudad dinámica". Lores admitió que "con un mercado potencial de 400.000 clientes, es prácticamente imposible absorber ese volumen de circulación".
Aunque fuentes oficiales del concello apuntaban un tráfico "intenso pero fluido", en muchos momentos el acceso de vehículos al centro urbano era mayor que la capacidad de las calles, lo que obligó a aplicar costes y desvíos puntuales, como los realizados en Padre Gaite, avenida de Buenos Aires o Reina Victoria, al tiempo que las colas para acceder a los aparcamientos subterráneos eran permanentes. Al respecto, las fuentes consultadas advertían del hecho de que parkings como el nuevo de Campolongo o el del Mercado, además de los disuasorios de A Xunqueira, estaban a mitad de capacidad, los del corazón urbano estaban abarrotados.
Aunque estos problemas comenzaron a producirse el pasado lunes, con grandes retenciones en las horas punta, fue ayer cuando se activó el dispositivo especial de tráfico, una medida que se acompaña de algunas variaciones en las principales vías de acceso a la ciudad, mediante la habilitación de carriles adicionales señalizados con conos, o de un control específico de la regulación de los semáforos a través de la central de pantallas de la jefatura de Policía.
Hasta después de Reyes
Este plan especial se prolongará hasta pasada la festividad de Reyes, ya que tanto las fiestas navideñas como el inicio del período de rebajas son las épocas de mayor densidad de vehículos y de mayores problemas para la fluidez del tráfico. Pese a que la conflictividad circulatoria ya es muy intensa desde el lunes, es hoy y mañana cuando se espera lo peor, además del 31 de diciembre y los días 5, 7 y 8 de enero. En dos de esas jornadas, el 31 y el 8, se añadirá otro problema para estacionar por la mañana, a causa de la celebración de mercadillo ambulante en el recinto ferial, lo que resta una gran cantidad de plazas de estacionamiento en este aparcamiento disuasorio.
Desde ayer, los guardias se despliegan por todo el casco urbano, pero en especial en puntos conflictivos como el nudo de O Pino, la avenida de Vigo, Padre Gaite, o. Buenos Aires. Los guardias también tratar de regular la salida del puente de A Barca, la rotonda de Colón y la de la Praza da Liberdade. Otros viales