N. D. - PONTEVEDRA
A pocas horas de que se pongan en funcionamiento los bombos de la suerte, cualquier número vale, pero uno de los más demandados en los últimos meses para el sorteo de hoy era el 25609, que coincide con el día del fallecimiento de Michael Jackson. Esta fiebre que se extendió por toda España también llegó a Pontevedra, según admitían ayer algunos responsables de administraciones de la ciudad. La fecha de nacimiento de un hijo, la matrícula del coche... cualquier combinación es buena para tratar de amarrar un premio que se resiste en la ciudad desde hace años.
Y si no aparece ese “número mágico” que alguien soñó, siempre se tiende a adquirir décimos con terminaciones específicas, el 13, el 5, el 7, casi siempre impares, otra superstición. Pese a la desapacible tarde de ayer, fueron muchos los pontevedreses que apuraban las últimas horas para comprar sus boletos. A este tirón de última hora se aferraban los loteros para aumentar sus ventas del principal sorteo del año.
Ventas estancadas
Aún así, el balance general de las administraciones apunta a que el nivel de compras se sitúa en cifras parecidas a las de años anteriores, aunque sí se notan los efectos de la crisis económica, puesto que la tendencia habitual de cada año de aumentar progresivamente esas ventas, no se registra este año, aún de forma más acusada que en 2008, cuando también bajó.
Los datos oficiales dicen que cada pontevedrés se gasta una media de 60 euros en este sorteo y en toda la provincia se consignaron alrededor de sesenta millones de euros. También se ha comprobado en la ciudad que muchos pontevedreses ya buscan décimos para el sorteo del Niño, el primero del año.