REDACCIÓN / PONTEVEDRA
"Pensas que noutra vida fixen algo espantoso e por eso me toca agora tanto traballo?" Miguel Anxo Pazos Barros bromeaba así unos meses antes del desgraciado accidente que le costó la vida a finales del pasado octubre. Su apretada agenda política como concejal de Deportes y profesional apenas le dejaba tiempo en los últimos años para practicar su gran afición, el deporte, que impulsó incansablemente en Poio desde muy joven.
Los directivos de las asociaciones y clubes deportivos de Poio, así como el alcalde, Luciano Sobral, enumeraron ayer los esfuerzos del malogrado concejal por dotar al municipio de unas instalaciones adecuadas para la práctica deportiva, especialmente de los más jóvenes.
Así, en el homenaje de ayer no faltaron los niños, muchos de ellos alumnos de escuelas deportivas que impulsó Miguel Pazos.
Con ellos, numerosos representantes de agrupaciones deportivas, vecinales, culturales, partidos políticos y mariscadores (el concejal era patrón mayor de la Cofradía San Telmo) porque, como recordó el alcalde "Miguel sempre tivo na cabeza o deporte, pero tamén tiña outra faceta vital, a vocación polo mar, este é un recoñecemento a quen adicou a súa vida a este municipio, a cambio adicarlle estas instalacións é o mínimo. Cando o coñecín foi nunha reunión por un tema do deporte e xa ese día vin que era unha persoa disposta a traballar polo seu concello e polo noso país, a nosa lingua e a cultura".
Luciano Sobral reconoció emocionado que algunas mañanas en los últimos días "ía falar cinco minutos ao cementerio con él, eu falaba moito con él e agora non podo deixar de facelo".
La emoción del alcalde fue compartida por muchos de los asistentes, que recordaban el carácter dialogante, la voluntad de trabajo y el gran vacío que dejó la desaparición del concejal.
Visiblemente conmovida, la familia del desaparecido edil encabezó el acto. Entre sollozos, su madre agradeció el homenaje de los vecinos con una frase que fue rubricada por el aplauso emocionado del público: "Onde queira que esté Miguel estará ben orgulloso".
Tras la lectura del acuerdo plenario del 24 de noviembre por el que se decidió por unanimidad dar el nombre de Miguel Anxo Pazos Barros a las instalaciones de A Seca y a la embarcación cedida por el concello de Poio a la escuela de vela del Club Náutico de Raxó, se descubrió el monololito con la nueva denominación del centro deportivo.
La familia recibió distintos obsequios, como la reproducción de un velero que le entregó el Club Náutico de Raxó en agradecimiento "ao labor desenvolvido por Miguel Pazos polos deportes en xeral e a náutica en particular" y varias placas conmemorativas. La Escuela de Música Tradicional de Poio, por su parte, le regaló al fallecido edil la interpretación del himno gallego, unos minutos antes de que Sobral recordarse que en adelante "a mellor homenaxe é continuar a súa labor".