REDACCIÓN / PONTEVEDRA
El último pleno de la corporación municipal del año 2009 aprobó el presupuesto municipal para 2010, que sobre el papel es de algo más de 63 millones de euros, pero que el gobierno local cifra en casi 100 millones, una vez incorporadas las aportaciones previstas por otras administraciones e ingresos pendientes. Las cuentas se aprobaron gracias a la mayoría del bipartito BNG-PSO E, con el voto negativo del PP, que las calificó de "las más pesimistas de los últimos tiempos; nos llevan años atrás", expuso la portavoz de asuntos económicos del PP, Guadalupe Murillo. "En estos presupuestos no hay nada, ustedes están aburridos de su propia gestión", argumentó la concejala del PP.
El edil de Facenda, Raimundo González Carballo, defendió unos presupuestos que demuestran la "boa saúde económica" del Concello y que lo sitúan en el puesto 2.115 de municipios del Estado en cuanto a endeudamiento. González Carballo aportó otras estadísticas oficiales para argumentar la buena situación de la economía municipal de Pontevedra en el conjunto de las capitales, "nos últimos postos do Estado en canto a esforzo fiscal dos cidadáns".
Enmiendas
Son unos presupuestos –dijo González– "exemplo de seriedade, de rigor e de coherencia". El concejal se explayó en la crítica a las cinco enmiendas planteadas por la oposición, rechazadas de antemano por presentarse fuera de plazo, a las que calificó de "friki-enmendas", porque "un friki non as faría peor", añadió. Así, comenzó asegurando que las cinco alegaciones contradicen "as máis básicas reglas da aritmética" ya que las cuentas estaban mal hechas. "Non hai nin unha enmenda que teña ben feitas as sumas e as restas", afirmó el edil.
En cuanto al contenido, González criticó que el PP proponga ahorros en cuestiones como las fiestas del verano, el Entroido, o los Reyes Magos, "queren vostedes quitarlle os caramelos aos nenos?", ironizó; mientras que calificó a otras alegaciones como "manifestamente ilegais" por proponer reducciones en cuantías que dependen de contratos ya firmados. "Non hai por onde collelas, corrixan o seu descoñecemento, a súa deriva, o seu desnorte e oriéntense un pouco", solicitó González al grupo conservador.
Sorprendentemente, apenas hubo respuesta por parte del PP a estas duras críticas. La portavoz económica de la oposición, Guadalupe Murillo, se limitó a proponer al grupo de gobierno "hacer un monográfico sobre las enmiendas que hemos presentado nosotros, pero hoy no toca, aquí hablamos del presupuesto municipal".
Y tras evitar la cuestión de las alegaciones, la portavoz del PP acusó al bipartito de "vivir en los mundos de Yupi", presentando unos ingresos que "no existen, son falsos, irreales", dijo, y aseguró que el Consello de Contas de Galicia los ha calificado como "uno de los peores presupuestos de Galicia".
En representación del grupo socialista, Margarita Castejón aseguró que "estamos gobernando con prudencia y austeridad en el gasto". La edil socialista también cargó contra las enmiendas presentadas por el PP que, para Castejón, demuestran "un gran desconocimiento de lo que está pasando en el Concello. Cuando ustedes acuden a las comisiones en las que se debaten estos asuntos, no sé si no se enteran, no lo entienden, o no saben".
Hospital y saneamiento
Castejón aceptó el reto lanzado por Murillo para hacer un "monográfico" sobre las enmiendas al margen del debate de los presupuestos, "pero la verdad es que non dan para mucho", le espetó.
En la réplica, Guadalupe Murillo se refirió a que el gobierno local no ha incluido en las cuentas ninguna partida para el saneamiento, o el futuro hospital en Monte Carrasco, cuando la aportación de la Xunta para ambas cuestiones "llegará, gracias a Dios, si no que sería de Pontevedra". Murillo criticó también que de los 224 millones de euros anunciados en su día por el concejal César Mosquera para el plan de barrios, en los presupuestos de 2010 "aparecen 833.000 euros nada más".
Finalmente los presupuestos fueron aprobados por la mayoría que conforma el bipartito, en un extenso pleno en el que participó por primera vez en este mandato, el concejal no electo Luis Bará, nombrado por el grupo de gobierno gracias a la aplicación de esta atribución otorgada por la ley de grandes ciudades.