C. GARCÍA - PONTEVEDRA
Cortar de raíz los primeros casos de "ciberacoso" que surgen en las aulas pontevedresas, así como corregir comportamientos en los institutos que rayan la violencia de género y que se detectan a edades cada vez más tempranas. Son sólo dos de los objetivos del II Plan Director Para la Convivencia y Mejora de la Seguridad Escolar que está en marcha desde el inicio de curso y que ayer recibió un importante impulso con la celebración de la comisión de seguimiento.
Representantes de la Policía Nacional, de la Guardia Civil, y el delegado territorial de Educación de la Xunta en Pontevedra, César Pérez Ares, entre otros, se reunieron con Delfín Fernández Álvarez en la Subdelegación para "engrasar este dispositivo" que acerca a los miembros de las fuerzas de seguridad a los centros educativos.
El Plan de Seguridad Escolar se adaptará en los próximos años a los nuevos problemas que nacen en las aulas. El delegado territorial de Educación reconoció que se logró reducir de forma importante los casos de violencia escolar en un exitosa primera edición de esta iniciativa, en los dos cursos anteriores. En este periodo, tanto el acoso escolar físico como el sexual mostraron una tendencia a la baja. Sin embargo, Pérez Ares insistió en que, por contra, aparecen con mayor frecuencia nuevos fenómenos "como es el caso del ciberbullying" a través de la telefonía móvil e internet, así como "conductas entre los más jóvenes que son propias de situaciones de violencia de género".
El delegado territorial de Educación de la Xunta explicó, en cuanto al "ciberacoso", que los jóvenes están cada vez más familiarizados con las nuevas tecnologías. Estas tienen su lado positivo, pero también pueden ser utilizadas como armas para amedrentar a sus compañeros: el "ciberbullying" consiste en "el envío de mensajes a través de móvil con contenidos agresivos, amenazantes o humillantes para el receptor hasta el punto de situarlo en una situación de temor". También se puede llevar a cabo a través de correos electrónicos o internet, en los chats, o colgando contenidos difamatorios en páginas web. Pérez Arias asegura que se trata de una situación que se sale de la agresión física de acoso pero que es igual de dañino para la integridad del niño o adolescente. "Se trata todavía de un fenómeno incipiente, pero que está ahí y hay que cortar", dijo.
En este mismo apartado se incluiría la grabación de palizas o humillaciones con teléfonos móviles que luego se difunden a través de los propios terminales o internet.
Pérez Ares insistió que intentar evitar este mal uso de las nuevas tecnologías en los colegios es una cuestión que "la sociedad demandaba" por lo que insistió en que "nos lo estamos tomando muy en serio".
Se han dado casos leves
En cuanto a la proliferación de casos de este tipo en la provincia de Pontevedra, el delegado territorial de Educación señaló que sí se han detectado episodios de estas características en algún colegio aunque ninguno de la gravedad suficiente como "para ser denunciable". El Plan se articula a través de charlas y tutorías en los que los expertos de las fuerzas de seguridad se acercarán a los colegios para dar la visión policial de estos y otros problemas de seguridad y convivencia entre los más jóvenes.
El Plan incluye la posibilidad de que los centros educativos puedan requerir directamente la presencia de los agentes en el caso de verse alterada gravemente la seguridad del centro. En los dos años de funcionamiento del plan "no ha habido hechos de violencia que hayan requerido la intervención policial pero es un recurso que está ahí disponible", recordó Delfín Fernández Álvarez.