B. MÁRQUEZ - PONTEVEDRA
Los chicos abandonan los estudios antes que las chicas y sin cualificación tratan de incorporarse al mundo del trabajo. Mientras tanto subsectores del área de servicios como el comercio o la hostelería, con una elevada tasa de precariedad, están copados por mujeres y las pymes, nicho habitual de contratos temporales y para jóvenes, se ven abocadas por la crisis a prescindir de sus pocos empleados. Son factores que, en opinión de sindicatos y fuentes educativas, explican en buena medida que el paro juvenil (población de menos de 25 años) de la provincia y la comarca se conjugue excepcionalmente en masculino, lo que no ocurre en el cómputo global de desempleados ni en otros parámetros definitorios del mercado laboral como pueden ser la estabilidad en el empleo o el salario en donde las mujeres se llevan la peor parte.
El paro entre los menores de 25 años se ha disparado en el último año. De acuerdo con los datos recogidos por el Servicio Galego de Colocación-Inem, el pasado 30 de noviembre estaban registrados como demandantes de empleo 9.804 jóvenes, 495 más que en el mes anterior y 1.960 más que un año antes. Estos números absolutos implican que en el último mes el paro se incrementó en este sector de la población en un 5,3% y un 24,9% respecto a noviembre del año 2008. Si el deesempleo juvenil se desglosa por sexos, se comprueba que, por ejemplo, el aumento porcentual del último mes en la provincia (el 5,3%) oscila entre el 6,8% del paro masculino y el 3,5% del femenino.
De los 9.804 jóvenes demandantes de empleo registrados en la provincia: 5.460 eran varones y 4.344 mujeres. Una proporción idéntica a la constatada en el municipio, en donde de los 882 parados jóvenes apuntados al Servicio Galego de Colocación: 456 eran chicos y 366 chicas.
El incremento del número de desempleados en la franja de edad comprendida entre los 16 y 25 años es muy superior en Pontevedra, y en Galicia en general, a la media española.
Las series estadísticas elaboradas por el Ministerio de Trabajo revelan que el desempleo juvenil aumentó en el conjunto del Estado un 0,6% durante el último mes frente al 5,3% en Pontevedra y un 20,5% en el último año frente a un 24,9.
Los jóvenes, y máxime con nula o escasa cualificación profesional, son junto con los trabajadores de más edad, la diana perfecta en un momento de dificultades económicas. Para estos últimos la crisis supone en muchos casos un fin abrupto de su vida laboral, para los primeros un muro difícil de traspasar que los deja en la calle o inmersos en la economía informal. La otra opción, en la que se están volcando, es regresar al instituto para tratar de obtener una formación y un título homologado que les permita ser competitivos en el mundo del trabajo.