JULIO SANTOS PENA - MARÍN
La ola de gamberrismo que se desató en Marín durante el pasado puente tiene su ejemplo más concreto en los destrozos que desconocidos hicieron en las marquesinas de los lugares de O Con y Esperela, en la parroquia de Santo Tomé de Piñeiro, recientemente colocadas para prestar un servicio a los vecinos y guardando una estética poco habitual en estas instalaciones, sobre todo del rural.
Los cristales, a pesar de ser laminados y resistentes a los golpes, fueron atacados con algo contundente hasta, sin llegar a romperlos, dejarlos estallados e inservibles, por lo que deberán ser cuanto antes sustituidos con el consiguiente gasto que ello supondrá para el ayuntamiento.
Investigación
Se trata de dos marquesinas financiadas con fondos del Plan E de 2009, que habían sido recibidas con agrado por el vecindari, como ocurre en otros puntos del rural marinense, lo que anima a la Concejalía de Medio Ambiente a instalar otras similares en distintos puntos. No obstante, esta agresión a lo público puede hacer pensar la futura decisión.
La Policía Local ha iniciado una investigación para tratar de descubrir al autor o autores de este lamentable acto de vandalismo estimando, en principio, que los gamberros no son personas residentes en la zona. Desde la propio policía y de la Concejalía de Medio Ambiente se hace un llamamiento a quien pueda aportar alguna pista para dar con los responsables de este desastre por el que, además se ha cursado la correspondiente denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional.