REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Cada año son abandonados en las calles de Pontevedra más de 300 coches, un fenómeno que se ha convertido en un verdadero problema para el Concello. Según los datos que maneja la Policía Local, entre 300 y 350 vehículos engrosan cada año esta lista, pero aquellos que finalmente son destruidos apenas llega a la mitad, con lo que paulatinamente se acrecienta el número de estos residuos que se almacenan en las calles.
El aparcamiento del recinto ferial, en la calle Alexandre Bóveda, ofrece un amplio “muestrario” de este tipo de vehículos, muchos de ellos ya saqueados, sin ruedas, con los parabrisas rotos y otros desperfectos. Pero no es el único “almacén” de estos elementos. Campolongo también se presenta como un lugar “adecuado” para olvidarse del coche, mientras que los vecinos de calles como Joaquín Costa o José Casal también se quejan de este fenómeno, aunque en este caso, muchos de los vehículos están afectados por órdenes judiciales que dificultan su retirada de las calles.
Un mes y deteriorado
Para declarar “abandonado” un automóvil debe pasar un mes sin moverse y presentar muestras de deterioro. Las estadísticas aproximadas que maneja el concello apuntan a que de los 300 vehículos abandonados cada año en las calles, alrededor de cien son finalmente retirados por sus propietarios, pero los 200 restantes obligan a poner en marcha un extenso proceso burocrático de notificaciones, avisos de baja, declaraciones de residuos sólidos y otros trámites que retrasan su retirada y complican su eliminación. Tras cumplimentarse ese laborioso recorrido, el coche puede ser retirado de la calle y entregado a un gestor a un gestor autorizado para su desguace. El Boletín Oficial de la Provincia es fiel testigo de este trasiego de coches abandonados. Tan sólo en los últimos dos meses (desde el 1 de octubre hasta el pasado viernes) en esta publicación han aparecido 47 notificaciones de este tipo, algunas de ellas procedentes de diciembre de 2008, con un elevado porcentaje de turismos y furgonetas, pero también motos y ciclomotores. Las calles de la ciudad son el principal “almacén” de estos residuos, pero también hay que “vaciar” periódicamente el depósito de la grúa de los coches que nadie reclama. Y no sólo proceden de conductores del municipio, sino que en muchas ocasiones el vehículo está inscrito en otro concello. Moaña, Cotobade, Majadahonda u Ourense son algunos ejemplos de los últimos días, lo que complica la búsqueda del propietario.